Reseña: Amarcord (1973) ~ Federico Fellini

© Warner Bros.

Por Oscar Enrique Fuentes Murillo

Amacor (a m'arcòrd en Emiliano Romaño) es un ejercicio nostálgico del autor 40 años después sobre lo que fue su pueblo en la época fascista. El título de hecho está en su idioma materno, el emiliano, que es de hecho diferente al italiano estándar.

Amacord es una serie de escenas de carácter teatral, es decir con un gran peso en las actuaciones, donde la sucesión de escenas, a veces surrealistas, cuentan historias que bien podrían ser autónomas: con principio, un desarrollo y un final, y sin aparente conexión con las demás escenas. Esta particularidad hace que el espectador pueda pensar que la película como un todo, avanza sin rumbo definido al sumar las historias de muchos y diferentes personajes, o dicho de otra manera, que no avanza hacia ningún lado.

Nada más lejano, en la película las historias paralelas de muchos personajes locales, que parecen desarrollarse a medias, en realidad nos cuenta cómo se vive en esos momentos bajo un régimen político que está presente pero al mismo tiempo ausente de la realidad cotidiana. El fascismo de la época en la película es más bien tácito, salvo las escenas de la presencia explícita del Estado a través de los militares en la ciudad, los habitantes no parecen verse afectados. De hecho, una particularidad que a mi juicio vale la pena destacar, es que la vida de los habitantes parece estar resuelta y no hay trascendencia sobre los problemas que afectan diariamente la vida de las personas, por ejemplo las actividades económicas, pues aparentemente el Estado el que cuida de todos en un mundo casi idílico en el que las preocupaciones más bien incluyen la búsqueda del amor en el caso de los adultos, o la iniciación sexual en el caso de los más jóvenes. La vida en el pueblo es (casi) completamente feliz, y se hacen frecuentes referencias a las costumbres italianas, que para los no italianos son frecuentes clichés sobre esa nación como el papel de la madre en la familia, la iglesia, Ferrari, las discusiones acaloradas batiendo las manos, entre otros.

Un punto cumbre en la importancia del régimen en la vida cotidiana, es la revista que presentan los jóvenes a los militares presentes, que necesariamente traen a la mente los espectáculos políticos que hemos podido conocer a través de los medios como los realizados en honor a Nicolás Ceausescu en Rumania o los espectáculos masivo en Corea del Norte en honor al Gran Líder. En el caso de la película, en la revista los jóvenes usan armas como elemento de ornato en una escena que llega a su punto más alto cuando uno de los muchachos siente que la imagen del gran líder le habla y de alguna manera sirve de ministro de su boda con la amada.

Un régimen totalitario sobrevive en la adoctrinación, que es claramente representada en la película por la educación castrante y alineante que siempre en estos tipos de regímenes trata de garantizar que las nuevas generaciones sean sus incondicionales defensores.

Existen en la película poco interés en controvertir el régimen, inclusive la apatía política es castigada como se observa en una incómoda escena en que los militares interrogan a un ciudadano por simplemente “no interesarse en la política”. La película entonces si avanza hacia un lugar al recordarnos que que el crecimiento descontrolado de cualquier Estado, basa este crecimiento en la pérdida progresiva de las libertades individuales, y ante la falta de controles al poder frecuentemente se desembocan el regímenes totalitarios que se establecen en su sociedad de la pero manera: haciéndole creer a los ciudadanos que en realidad nada pasa o si pasa, es para bien.