Ensayo: El club de los desahuciados

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Dallas_Buyers_Club_poster © Truth Entertainment Voltage Pictures

RUBEN DARIO ZULUAGA ORTIZ

Los derechos humanos son un abanico muy amplio de garantías que los diferentes deben garantizar a sus ciudadanos y estos van alineados a muchas conductas que en el día a día los afectan o vulneran, en el caso particular de esta película que fue estrenada en el año 2013 y fue dirigida por Jean Marc Vallee podemos apreciar como en una época la sociedad y más precisamente un Estado homofóbico como el de Texas vulnera terriblemente derechos humanos como el de garantía a la salud, la dignidad humana, la igualdad, la no discriminación, la seguridad social entre otros.

El argumento de esta historia se presenta con un hombre llamado Ron Woodroof que le es diagnosticado el virus del sida y se le estima a partir de exámenes médicos un mes más de vida, este hombre desesperado intenta buscar ayuda y encuentra una medicina llamada AZT la cual a pesar de estar en un periodo de prueba cuenta con la autorización de ser suministrada en humanos y es permitida en todo el territorio americano, pero descubre que esta empeora su padecimiento, igualmente el pretende que se le suministre más dosis de este medicamento pero ya escasea y aunque había sobornado a un trabajador del laboratorio donde se producía el fármaco este definitivamente no se lo pudo vender de nuevo, fue entonces cuando inicio un viaje a Méjico y se entrevistó con un médico que había perdido su licencia médica americana, este le informo que el AZT era un veneno para el cuerpo y le recomendó que no lo utilizara más, a cambio de esta droga le propuso utilizar Zalcitabina y Peptido T, Ron acepta y rápidamente se da cuenta del efecto positivo de su cuerpo al reaccionar al nuevo medicamento, en esas circunstancias decide llevar gran cantidad de dosis a territorio americano y mediante la venta tratar de hacer un poco de dinero para él, una vez inicia el negocio descubre lo rentable que es y se asocia con un homosexual llamado Ryon para llegar a más clientes accediendo de manera sencilla al gremio gay de Dallas.

Rápidamente su punto de venta del medicamento Zalcitabina y Peptido T se convierte en un club con cada vez un mayor número de asociados, y precisamente era el efecto favorable en contra del virus VIH lo que le hacía tan concurrido, este fenómeno avanzo a tal punto que los clientes de las clínicas y hospitales empezaron a abandonar sus antiguos tratamientos médicos para ser tratados por Ron Woodroof y su novedoso medicamento. Estos efectos fueron el inicio de declive del club de los desahuciados de Ron, a partir de allí inicio una persecución legal por parte del Estado en contra del suministro de medicamentos prohibidos por la ley, el contrabando de medicamentos, la conformación legal del supuesto club entre otras herramientas utilizadas por el Estado para acabar de manera definitiva con la actividad económica y medica del club de los desahuciados y el suministro de estos medicamentos al margen de la ley. Ante esta persecución estatal Ron Woodroof no se quedó de brazos cruzados, interpuso un proceso legal en contra del Estado y los grandes laboratorios médicos donde se estaba produciendo el AZT, argumentando que eran un veneno para el cuerpo y que en lugar de ayudar a los pacientes contagiados con VIH los estaban perjudicando cada vez más, por el contrario, sus estudios mostraban estadísticamente la calidad de vida que el medicamento Zalcitabina y Peptido T brindaba a los pacientes que les era suministrado, alargando la vida que era pronosticada en los centros hospitalarios y médicos, quintando síntomas dolorosos de la enfermedad y haciendo más llevadera la vida con esta enfermedad; dentro de sus argumentos también menciono el derecho que debían tener los pacientes terminales y con enfermedades fatales a decidir sobre su vida, siendo ellos los responsables del tratamiento que quieran utilizar, apartando al Estado de esta decisión, toda vez que no es esta autoridad público la que deba trazar el camino final a seguir, camino que por cierto tiene un final seguro. En cuestión a este litigio la jurisdicción americana fallo a favor de los entes estatales y le permitió a los hospitales continuar tratando los enfermos de VIH con el AZT, no reconociendo el derecho invocado por Ron a que sean los enfermos los que decidan sobre su tratamiento, igualmente se ignoró el estudio realizado por el accionante en referencia a la eficacia de los medicamentos suministrados por los grandes laboratorios que están causando más perjuicio que ayuda a los pacientes, mismo estudio en el que se demuestra la eficacia de otros medicamentos que no están aceptados por el Estado americano pero que verdaderamente ayudan a los enfermos de VIH a sobrellevar de mejor manera el suplicio de su enfermedad.

De esta película personalmente extraigo dos ideas principales en cuanto a la vulneración de derechos humanos, primero por medio del favorecimiento que se da a los aparatos económicos en este caso particular la industria de laboratorios médicos, y segundo el desplazamiento a un segundo plano que se da a los pacientes de enfermedades terminales a la hora de tomar decisiones referente a su tratamiento médico. Acorde el primer punto de vista observo favorecimientos económicos que por medio de entes estatales que se revisten de validez y legalidad, desconociendo otro tipo de avances médicos, de otros laboratorios, de otras latitudes que de ser tenidos en cuenta se manifestarían favorablemente en el estado de salud de pacientes terminales, de este punto de vista analizo que se hace presente temas como el de la corrupción y los intereses dinerarios y por medio de estos se vulneran los derechos de las colectividades, en este caso el derecho a la salud, la dignidad humana entre otros. Desde mi segundo punto de vista considero que son los pacientes de enfermedades terminales quienes deben decidir sobre los medicamentos y tratamientos con los que deban ser tratados, incluso si dichas predilecciones se encuentran al margen de la legalidad o de los medicamentos aprobados por el gobierno, pienso esto porque son ellos quienes tiene su vida limitada y prácticamente contada, y esta condición no tiene comparación con nada, es una situación en la que se debe respetar al máximo la decisiones del paciente, incluso si este decidiera quitarse la vida.

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