El bioderecho un nuevo ente regulador

© Objeción

LEIVER ALEXIS MORENO GUZMÁN

Este ensayo nace de las diferentes temáticas vistas en cine jurídico, por lo cual con base en los planteamientos y a mi formación como Biólog

El bioderecho un nuevo ente regulador.

LEIVER ALEXIS MORENO GUZMÁN

Este ensayo nace de las diferentes temáticas vistas en cine jurídico, por lo cual con base en los planteamientos y a mi formación como Biólogo y futuro abogado me arriesgo a proponer una nueva rama de la ciencia El Bioderecho. Pues hoy cuando los recursos de nuestro planeta se están agotando e innumerables especies de organismos se están extinguiendo y la vida carece de sentido, se hace necesario realizar una reflexión profunda que vincule un análisis multidisciplinar que fomente y promueva una ética hacia lo que nos rodea vinculando todo aquello que permita la coexistencia de la vida en nuestro planeta.

Es aquí, en donde la bioética determinada por el diálogo de ciencias y definida como “el estado sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que esta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales que rigen las sociedades”, es partícipe de una nueva realidad científica estructurada y mediada por imperantes términos biológicos que en el pasado fueron expresiones ajenas a distintas disciplinas entre las cuales se encuentra la Jurídica.

Actualmente la Biología, la Bioética y el Derecho necesariamente tienen que actuar de forma homogénea y establecerse desde un mismo espacio, con el ánimo de generar reflexiones Biojurídicas que permitan una regulación de la conducta humana hacia su entorno biológico, lo que genera un enlace sólido entre la Biología y el Derecho dando lugar al “Bioderecho” entendiendo este como una simbiosis entre las ciencias de la vida y la ciencia jurídica, una unión necesaria en este mundo globalizante lleno de ciencia e innovación.

De acuerdo a lo anterior el presente ensayo se titulará:

EL BIODERECHO UN NUEVO ENTE REGULADOR.

La bella ciencia

“Ciencia bella, que inventas silencios y creas pensamientos,

un minuto en el tiempo creando experimentos

los hombres te han bendecido como ciencia, linda ciencia,

que hacen de la vida bella existencia y al hombre un ser con experiencia

el amor ha llevado al hombre al invento

pero dejar de amar no existirá en ningún momento,

pues el amor ha hecho del hombre, un hombre de ciencia.

El hombre ha creado diversas ciencias,

y la ciencia se ha metido en su ser de saber,

el hombre mientras encuentre su pensamiento surgirá allí un nuevo invento

porque el pensamiento del hombre es una ciencia,

la existencia es ciencia de la verdad”. Efrayn.

Las ciencias de la vida avanzan cada día y en cuanto a la ciencia jurídica en concreto, se quedará atrasada si no evoluciona a la par de las nuevas tecnologías, es importante anotar que es natural que el Derecho se valga de los desarrollos tecnológicos que le sirvan, tal como ha sucedido ya con la aceptación de las pruebas de DNA en casos de filiación, y en casos de evidencia penal. Este es el curso natural de toda ciencia que debe apoyarse de forma interdisciplinar para poder desarrollarse y persistir en el tiempo, donde se hace imprescindible la sociología jurídica como aquella ciencia que oxigena el derecho, donde los fenómenos jurídicos se ensamblan dentro de los fenómenos sociales, unidos al componente “bio” aquel componente de sana relación con la vida, sin mayor impacto. (Tirado: 2011).

Sin embargo, en el caso de la problemática que nos ocupa, se evidencia que el Derecho no solo debe aprovechar la tecnología para su propio desarrollo, sino que tiene una enorme responsabilidad frente al desarrollo biotecnológico desde varios puntos de vista: en primer lugar, debe permitir la mayor libertad de investigación posible para la evolución científica. En segundo lugar, debe ocuparse de la gestión de un modo adecuado de desarrollo, investigación y experimentación, que garantice la no agresión a la integridad y dignidad del ser humano, pero que a su vez permita mediar la existencia de la vida en todas sus formas dentro el ambiente que regula (Tirado: 2011b).

Se trata de la búsqueda de un punto de equilibrio determinado por una Bioética en consenso, que permita mediar una estructura protectora del hombre, las especies vivientes y la naturaleza en sí misma, enmarcada en un sistema lleno de ecosistemas y rutas que promulguen la vida y la no maleficencia hacia nuestro entorno (Palomino: 2008: 10).

El Bioderecho definido por Diego Valdés como “el conjunto de disposiciones jurídicas, decisiones jurisprudenciales y principios del Derecho aplicables a las acciones de investigación, de desarrollo tecnológico y de naturaleza clínica que indican en la salud e integridad física de las personas, para que se ejerzan con responsabilidad, preservando la dignidad, la autonomía informativa, la seguridad jurídica y la integridad psicológica de los individuos como la equidad social”[1]. El Bioderecho no solo vincula al ser humano, se comprende como un ente regulador que intenta rescatar al mismo tiempo el valor de las especies vivientes pertenecientes a los reinos que conforman los ecosistemas y permiten la existencia equitativa dentro del ambiente.

La existencia actual del Bioderecho es la consecuencia necesaria de las realidades actuales a partir de los avances de las ciencias de la vida, en donde la Bioética como principal guía de principios de valores basada en una ética aplicada a la vida, requiere normas de naturaleza jurídica, tanto internas como internacionales.

“El Bioderecho no está dirigido a suplantar a sustituir, o a desplazar a la Bioética ni a su negación. No genera un problema de suplantación o desplazamiento. Que haya un Bioderecho, como rama o sector especializado y particular del Derecho, es sólo la consecuencia necesaria e ineludible, de que los temas Bioéticos tienen hoy una propia e importante regulación jurídica. Es ésta una realidad que asiste, además, a un proceso constante de expansión y profundización. El Bioderecho está, por ende, destinado a seguir el camino, de algo que es cada vez más la expresión intensa y acelerada de crecimiento del ámbito cubierto por la Bioética”[2]

La Biología y la medicina, son las llamadas a ser parte de la construcción de las nuevas políticas públicas, a establecer en grupos interdisciplinares sus propias regulaciones y límites de investigación, es así que debe existir un equilibrio entre lo propuesto por las ciencias humanas, la ciencia jurídica y las ciencias de la vida; hoy en día existen vacíos en el ámbito jurídico y política pública en muchas constituciones del mundo, en donde no se encuentran reguladas las disposiciones biológicas de forma pluridimensional, por lo cual, en caso de existir regulaciones, éstas se encuentran de forma muy general, permitiendo violación a las leyes pertinentes y la vulneración a individuos y grupos poblacionales.

Es importante recalcar que el Bioderecho se ha encargado actualmente con vital importancia en los siguientes temas, actualmente descritos por Gonzales (2006):

Intervenciones en reproducción asistida, especialmente en humanos: Contracepción, aborto, donación de gametos, donación de embriones, madres de alquiler, elección de sexo, congelación de gametos y embriones, partenogénesis, ectogénesis, gestación de embriones humanos por especies no humanas, clonación, diagnóstico prenatal, consejo genético, terapia genética, eugenismo, esterilización de incapacitados mentales y de personas con riesgo genético. Intervenciones en el patrimonio genético: manipulación de elementos genéticos no humanos, manipulación del genoma humano, producción de nuevas formas de vida, transgénesis vegetal, bebes probeta, entre otros.

Intervenciones sobre el envejecimiento y el morir: Encarnizamiento terapéutico, eutanasia activa y pasiva, suicidio asistido, cuidados paliativos, control del envejecimiento. Intervenciones sobre el cuerpo humano: Extracción, donación y trasplante de órganos y tejidos, banco de órganos, tráfico de componentes anatómicos y todo a lo que esto compete. Manipulación de la personalidad e intervención sobre el cerebro humano: Neurocirugía, investigación y control del comportamiento, psicótropos, neuroquímica, intervenciones eléctricas sobre el cerebro, tecnociencias cognitivas, psicocirugía, experimentación con fármacos, juego de genes con enfoque cerebral entre otros. Experimentación el ser humano: Embriones supernumerarios, experimentación en las diferentes edades del hombre (niño, adulto, moribundo, entre otras) con finalidad terapéutica o de investigación científica incluyendo embriones para investigación.

Intervenciones en organismos vivientes no humanos: Experimentación e investigación sobre animales, Plantas, virus, bacterias y otros organismos, preservación de las especies, incidencias de la sociedad técnica sobre la biosfera, armas biológicas, productos mutagénicos (Gonzales: 2006: 21). Intervenciones en ecosistemas: Armas nucleares, transgénicos, armas químicas, impactos ambientales (minería, contaminación en todos los aspectos al ambiente, construcciones, vías, quemas, talas, entre otros).

El Bioderecho ha adquirido gran importancia internacional hasta el punto de ser reconocido como una categoría autónoma por la UNESCO, debido a la trascendencia teórico-práctica de los temas que evidencian la relación ciencia-humanismo y sus repercusiones en el ámbito biojurídico; lo cual requiere de una permanente reflexión no sólo desde el Derecho, sino también desde otras áreas del conocimiento. Es así que el Bioderecho se debe soportar por un enfoque integral con perspectiva interdisciplinaria, sin sacrificar el contenido y rigor jurídico que le es propio como categoría del Derecho y la prevalencia jurídica en su abordaje[3].

La existencia de un Bioderecho implica movilización de las fuerzas del Derecho: conceptos, lenguaje, modos operatorios, instituciones y sanciones, frente a un conjunto de disciplinas relativas que comprenden un saber racional aplicado al estudio y transformación de todo componente de un sistema vivo; en consecuencia envuelve un medio de regulación, bajo un régimen de responsabilidad; por consiguiente, genera una confrontación entre el mundo del Derecho y las ciencias de la vida que conlleva a importantes implícitos, como el temor a nuevos caminos liberticidas o la esperanza de que por nuevas investigaciones se logre apaciguar los temores sociales actuales (Bernales: 2003: 136).

El Bioderecho como ciencia debe establecer los parámetros para que las demás ciencias enfocados en el “Bios” tengan las herramientas suficientes al igual que esté, para evolucionar en pro de la innovación y la tecnología de forma responsable y equitativa.

Imagen No 1. Las ciencias del Bios, Tomado de Maldonado: 2007: 13.

De acuerdo a Palomino (2008), las actividades tendientes a la superación tecnológica de los avances concernientes a las ciencias de la vida, han despertado un profundo interés en las legislaciones internas de muchos países y particularmente en la comunidad internacional, esto ocurre porque la investigación promotora de los adelantos tecnológicos ya no está simplemente sobreentendida ni dada como obvia; ahora, más que nunca, se hace evidente que el ser humano depende de la tecnología y ésta de su aplicación. Hoy en día la tecnología en las ciencias de la salud y del ambiente, superan las expectativas planteadas hace algunos años siempre en mejora de condiciones de calidad de vida, lo que justifica el implemento de nuevas posibilidades de cura para ciertos problemas de salud y en fin, hacia todo fin loable, altruista y filantrópico.

Sin embargo, los mismos adelantos científicos que pueden tender a fines tan nobles como los descritos, pueden encontrar aplicaciones malévolas como la llamada eugenesia negativa, desarrollo de armas biológicas, o investigación cuyos métodos atentan contra los principios fundamentales de los derechos humanos y la conservación de la vida en todos sus sentidos, donde el Derecho, la Política Pública, no son suficientes, y tendría que posibilitar la entrada a disciplinas nuevas como la sociología jurídica, y el Bioderecho mismo, entre otras ciencias.

Bibliografía

Bernales, M. C, Byk. A, Cayota. S, Cerruti. (2003). Bioética compromiso de todos. DI.R.A.C. Facultad de Ciencias. p 136.

Gonzales, L. (2006). De la Bioética al Bioderecho libertad, vida y muerte. Universidad Pontifica de Comillas. Editorial Dykinson S.L. Madrid España. p 21.

Palomino, R. (2008). Responsabilidad médica consentimiento informado y nuevas tecnologías. Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Facultad de Jurisprudencia Bogotá. pp 33, 42.

Tirado, M. (2011). Aproximación desde la Sociología Jurídica a dilemas de la Bioética contemporánea: “Muertos con Corazón Viviente”. Revista Brasileira de Bioética. Universidade de Brasilia. Vol. 8 No. 1-2. Edición Enero-junio 2012. En espera de publicación.

Tirado, M. (2011b). ¿Por qué en Colombia no está generalizada la práctica de la donación de órganos? Una mirada desde la bioética. Revista Latinoamericana de Bioética. Universidad Militar Nueva Granada. Bogotá, Colombia. V11 No 1. p 60.

  1. http://www.bibliojuridica.org/libros/5/2265/15.pdf Accedido Marzo 12 del 2012.

  2. http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/26242/1/articulo1.pdf Accedido Marzo 12 del 2012.

  3. http://www.upb.edu.co/portal/page?_pageid=1054,32160952&_dad=portal&_schema=PORTAL Accedido marzo 13 del 2012.

o y futuro abogado me arriesgo a proponer una nueva rama de la ciencia El Bioderecho. Pues hoy cuando los recursos de nuestro planeta se están agotando e innumerables especies de organismos se están extinguiendo y la vida carece de sentido, se hace necesario realizar una reflexión profunda que vincule un análisis multidisciplinar que fomente y promueva una ética hacia lo que nos rodea vinculando todo aquello que permita la coexistencia de la vida en nuestro planeta.

Es aquí, en donde la bioética determinada por el diálogo de ciencias y definida como “el estado sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que esta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales que rigen las sociedades”, es partícipe de una nueva realidad científica estructurada y mediada por imperantes términos biológicos que en el pasado fueron expresiones ajenas a distintas disciplinas entre las cuales se encuentra la Jurídica.

Actualmente la Biología, la Bioética y el Derecho necesariamente tienen que actuar de forma homogénea y establecerse desde un mismo espacio, con el ánimo de generar reflexiones Biojurídicas que permitan una regulación de la conducta humana hacia su entorno biológico, lo que genera un enlace sólido entre la Biología y el Derecho dando lugar al “Bioderecho” entendiendo este como una simbiosis entre las ciencias de la vida y la ciencia jurídica, una unión necesaria en este mundo globalizante lleno de ciencia e innovación.

De acuerdo a lo anterior el presente ensayo se titulará:

EL BIODERECHO UN NUEVO ENTE REGULADOR.

La bella ciencia

“Ciencia bella, que inventas silencios y creas pensamientos,

un minuto en el tiempo creando experimentos

los hombres te han bendecido como ciencia, linda ciencia,

que hacen de la vida bella existencia y al hombre un ser con experiencia

el amor ha llevado al hombre al invento

pero dejar de amar no existirá en ningún momento,

pues el amor ha hecho del hombre, un hombre de ciencia.

El hombre ha creado diversas ciencias,

y la ciencia se ha metido en su ser de saber,

el hombre mientras encuentre su pensamiento surgirá allí un nuevo invento

porque el pensamiento del hombre es una ciencia,

la existencia es ciencia de la verdad”. Efrayn.

Las ciencias de la vida avanzan cada día y en cuanto a la ciencia jurídica en concreto, se quedará atrasada si no evoluciona a la par de las nuevas tecnologías, es importante anotar que es natural que el Derecho se valga de los desarrollos tecnológicos que le sirvan, tal como ha sucedido ya con la aceptación de las pruebas de DNA en casos de filiación, y en casos de evidencia penal. Este es el curso natural de toda ciencia que debe apoyarse de forma interdisciplinar para poder desarrollarse y persistir en el tiempo, donde se hace imprescindible la sociología jurídica como aquella ciencia que oxigena el derecho, donde los fenómenos jurídicos se ensamblan dentro de los fenómenos sociales, unidos al componente “bio” aquel componente de sana relación con la vida, sin mayor impacto. (Tirado: 2011).

Sin embargo, en el caso de la problemática que nos ocupa, se evidencia que el Derecho no solo debe aprovechar la tecnología para su propio desarrollo, sino que tiene una enorme responsabilidad frente al desarrollo biotecnológico desde varios puntos de vista: en primer lugar, debe permitir la mayor libertad de investigación posible para la evolución científica. En segundo lugar, debe ocuparse de la gestión de un modo adecuado de desarrollo, investigación y experimentación, que garantice la no agresión a la integridad y dignidad del ser humano, pero que a su vez permita mediar la existencia de la vida en todas sus formas dentro el ambiente que regula (Tirado: 2011b).

Se trata de la búsqueda de un punto de equilibrio determinado por una Bioética en consenso, que permita mediar una estructura protectora del hombre, las especies vivientes y la naturaleza en sí misma, enmarcada en un sistema lleno de ecosistemas y rutas que promulguen la vida y la no maleficencia hacia nuestro entorno (Palomino: 2008: 10).

El Bioderecho definido por Diego Valdés como “el conjunto de disposiciones jurídicas, decisiones jurisprudenciales y principios del Derecho aplicables a las acciones de investigación, de desarrollo tecnológico y de naturaleza clínica que indican en la salud e integridad física de las personas, para que se ejerzan con responsabilidad, preservando la dignidad, la autonomía informativa, la seguridad jurídica y la integridad psicológica de los individuos como la equidad social”[1]. El Bioderecho no solo vincula al ser humano, se comprende como un ente regulador que intenta rescatar al mismo tiempo el valor de las especies vivientes pertenecientes a los reinos que conforman los ecosistemas y permiten la existencia equitativa dentro del ambiente.

La existencia actual del Bioderecho es la consecuencia necesaria de las realidades actuales a partir de los avances de las ciencias de la vida, en donde la Bioética como principal guía de principios de valores basada en una ética aplicada a la vida, requiere normas de naturaleza jurídica, tanto internas como internacionales.

“El Bioderecho no está dirigido a suplantar a sustituir, o a desplazar a la Bioética ni a su negación. No genera un problema de suplantación o desplazamiento. Que haya un Bioderecho, como rama o sector especializado y particular del Derecho, es sólo la consecuencia necesaria e ineludible, de que los temas Bioéticos tienen hoy una propia e importante regulación jurídica. Es ésta una realidad que asiste, además, a un proceso constante de expansión y profundización. El Bioderecho está, por ende, destinado a seguir el camino, de algo que es cada vez más la expresión intensa y acelerada de crecimiento del ámbito cubierto por la Bioética”[2]

La Biología y la medicina, son las llamadas a ser parte de la construcción de las nuevas políticas públicas, a establecer en grupos interdisciplinares sus propias regulaciones y límites de investigación, es así que debe existir un equilibrio entre lo propuesto por las ciencias humanas, la ciencia jurídica y las ciencias de la vida; hoy en día existen vacíos en el ámbito jurídico y política pública en muchas constituciones del mundo, en donde no se encuentran reguladas las disposiciones biológicas de forma pluridimensional, por lo cual, en caso de existir regulaciones, éstas se encuentran de forma muy general, permitiendo violación a las leyes pertinentes y la vulneración a individuos y grupos poblacionales.

Es importante recalcar que el Bioderecho se ha encargado actualmente con vital importancia en los siguientes temas, actualmente descritos por Gonzales (2006):

Intervenciones en reproducción asistida, especialmente en humanos: Contracepción, aborto, donación de gametos, donación de embriones, madres de alquiler, elección de sexo, congelación de gametos y embriones, partenogénesis, ectogénesis, gestación de embriones humanos por especies no humanas, clonación, diagnóstico prenatal, consejo genético, terapia genética, eugenismo, esterilización de incapacitados mentales y de personas con riesgo genético. Intervenciones en el patrimonio genético: manipulación de elementos genéticos no humanos, manipulación del genoma humano, producción de nuevas formas de vida, transgénesis vegetal, bebes probeta, entre otros.

Intervenciones sobre el envejecimiento y el morir: Encarnizamiento terapéutico, eutanasia activa y pasiva, suicidio asistido, cuidados paliativos, control del envejecimiento. Intervenciones sobre el cuerpo humano: Extracción, donación y trasplante de órganos y tejidos, banco de órganos, tráfico de componentes anatómicos y todo a lo que esto compete. Manipulación de la personalidad e intervención sobre el cerebro humano: Neurocirugía, investigación y control del comportamiento, psicótropos, neuroquímica, intervenciones eléctricas sobre el cerebro, tecnociencias cognitivas, psicocirugía, experimentación con fármacos, juego de genes con enfoque cerebral entre otros. Experimentación el ser humano: Embriones supernumerarios, experimentación en las diferentes edades del hombre (niño, adulto, moribundo, entre otras) con finalidad terapéutica o de investigación científica incluyendo embriones para investigación.

Intervenciones en organismos vivientes no humanos: Experimentación e investigación sobre animales, Plantas, virus, bacterias y otros organismos, preservación de las especies, incidencias de la sociedad técnica sobre la biosfera, armas biológicas, productos mutagénicos (Gonzales: 2006: 21). Intervenciones en ecosistemas: Armas nucleares, transgénicos, armas químicas, impactos ambientales (minería, contaminación en todos los aspectos al ambiente, construcciones, vías, quemas, talas, entre otros).

El Bioderecho ha adquirido gran importancia internacional hasta el punto de ser reconocido como una categoría autónoma por la UNESCO, debido a la trascendencia teórico-práctica de los temas que evidencian la relación ciencia-humanismo y sus repercusiones en el ámbito biojurídico; lo cual requiere de una permanente reflexión no sólo desde el Derecho, sino también desde otras áreas del conocimiento. Es así que el Bioderecho se debe soportar por un enfoque integral con perspectiva interdisciplinaria, sin sacrificar el contenido y rigor jurídico que le es propio como categoría del Derecho y la prevalencia jurídica en su abordaje[3].

La existencia de un Bioderecho implica movilización de las fuerzas del Derecho: conceptos, lenguaje, modos operatorios, instituciones y sanciones, frente a un conjunto de disciplinas relativas que comprenden un saber racional aplicado al estudio y transformación de todo componente de un sistema vivo; en consecuencia envuelve un medio de regulación, bajo un régimen de responsabilidad; por consiguiente, genera una confrontación entre el mundo del Derecho y las ciencias de la vida que conlleva a importantes implícitos, como el temor a nuevos caminos liberticidas o la esperanza de que por nuevas investigaciones se logre apaciguar los temores sociales actuales (Bernales: 2003: 136).

El Bioderecho como ciencia debe establecer los parámetros para que las demás ciencias enfocados en el “Bios” tengan las herramientas suficientes al igual que esté, para evolucionar en pro de la innovación y la tecnología de forma responsable y equitativa.

Imagen No 1. Las ciencias del Bios, Tomado de Maldonado: 2007: 13.

De acuerdo a Palomino (2008), las actividades tendientes a la superación tecnológica de los avances concernientes a las ciencias de la vida, han despertado un profundo interés en las legislaciones internas de muchos países y particularmente en la comunidad internacional, esto ocurre porque la investigación promotora de los adelantos tecnológicos ya no está simplemente sobreentendida ni dada como obvia; ahora, más que nunca, se hace evidente que el ser humano depende de la tecnología y ésta de su aplicación. Hoy en día la tecnología en las ciencias de la salud y del ambiente, superan las expectativas planteadas hace algunos años siempre en mejora de condiciones de calidad de vida, lo que justifica el implemento de nuevas posibilidades de cura para ciertos problemas de salud y en fin, hacia todo fin loable, altruista y filantrópico.

Sin embargo, los mismos adelantos científicos que pueden tender a fines tan nobles como los descritos, pueden encontrar aplicaciones malévolas como la llamada eugenesia negativa, desarrollo de armas biológicas, o investigación cuyos métodos atentan contra los principios fundamentales de los derechos humanos y la conservación de la vida en todos sus sentidos, donde el Derecho, la Política Pública, no son suficientes, y tendría que posibilitar la entrada a disciplinas nuevas como la sociología jurídica, y el Bioderecho mismo, entre otras ciencias.

Bibliografía

Bernales, M. C, Byk. A, Cayota. S, Cerruti. (2003). Bioética compromiso de todos. DI.R.A.C. Facultad de Ciencias. p 136.

Gonzales, L. (2006). De la Bioética al Bioderecho libertad, vida y muerte. Universidad Pontifica de Comillas. Editorial Dykinson S.L. Madrid España. p 21.

Palomino, R. (2008). Responsabilidad médica consentimiento informado y nuevas tecnologías. Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario Facultad de Jurisprudencia Bogotá. pp 33, 42.

Tirado, M. (2011). Aproximación desde la Sociología Jurídica a dilemas de la Bioética contemporánea: “Muertos con Corazón Viviente”. Revista Brasileira de Bioética. Universidade de Brasilia. Vol. 8 No. 1-2. Edición Enero-junio 2012. En espera de publicación.

Tirado, M. (2011b). ¿Por qué en Colombia no está generalizada la práctica de la donación de órganos? Una mirada desde la bioética. Revista Latinoamericana de Bioética. Universidad Militar Nueva Granada. Bogotá, Colombia. V11 No 1. p 60.

  1. http://www.bibliojuridica.org/libros/5/2265/15.pdf Accedido Marzo 12 del 2012.

  2. http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/26242/1/articulo1.pdf Accedido Marzo 12 del 2012.

  3. http://www.upb.edu.co/portal/page?_pageid=1054,32160952&_dad=portal&_schema=PORTAL Accedido marzo 13 del 2012.

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