Un mundo lleno de mentiras, sufrimiento a consecuencia de guerras donde los protagonistas son los niños

Hotaru no haka © Studio Ghibli
Hotaru no haka © Studio Ghibli

GABRIEL ALEXANDER ORTIZ HERNANDEZ

El mundo vive en guerra por múltiples factores tanto políticos, sociales, económicos o simplemente ideologías o pensamientos diferentes. Pero los adultos simplemente buscan su bienestar pero no piensan en el daño que causan a los pequeños, los cuales deben afrontar cada una de las malas decisiones que estos toman.

El relato de la tragedia de Agu de Bestias sin nación, es un niño que vive feliz con su familia en un pueblo en áfrica. En un momento de esos inesperados la guerra llega a su pueblo, arrasando con todo y asesinando a aquellos que no apoyaban a los militares y que estaban en contra de ellos, porque consideraban que eran rebeldes. Donde la sangre inocente derramada y en aquella balas pérdidas que causan dolor y familias desintegradas a la fuerza.

¨Pero sobre todo con la certeza de que una bestia nunca es más peligrosa que cuando está herida¨. Donde Agu pasa de niño cautivo a un niño asesino donde la guerra ha despertado a un gigante. Ha puesto las armas de esta guerra en las manos de los jóvenes y, por lo tanto, los poderosos se aprovechan de la ingenuidad y de la necesidad de las personas siendo esto la arma que utilizan los delincuentes para convencerlos.

Agu es un niño extrovertido que vive la vida con alegría, al lado de su familia, pero una guerra absurda llega a sus vidas de manera inesperada separándolo de los brazos de su madre por decisión del padre, y donde debe afrontar la muerte de su padre, hermano y abuelo el sobrevivió porque logro escapar, pero al internarse en la selva es reclutado por un batallón liderado por el Comandante Idris Elba, quien lo adopta a cambio de no matarlo pero él debe unirse a la lucha que estos tienen y pide que se entrenado para pelear junto a ellos, y lo que a continuación se ve es la crudeza de la guerra a través de los ojos de Agu, donde se refleja la perdida de la humanidad a consecuencia de las circunstancias en que la vida se va desarrollando día tras día.

Al ver más niños como el, que manejan un arma como si estuvieran jugando con un juguete, como si esto ya hiciera parte de sus vidas y que todo lo que han vivido los ha hecho más fuertes y ven la realidad en la que vive la sociedad, que si no luchas por los ideales de alguien más perderán sus vidas, lo que no saben es que en cualquier enfrentamiento esto podría pasar. Como lo indica el título de la película ¨Bestias sin nación¨, donde los niños no pelean por su nación sino se trata del conflicto y los efectos que éste deja permanentemente en sus vidas. Obligatoriamente han tenido que dejar a un lado sus juguetes y sus cuadernos para convertirse en hombres, han tenido que asumir un rol de odio, maldad y venganza, esto ahondado con la manipulación psicológica, maltrato físico y verbal, el cual tienen que soportar porque es su única opción de vida, ocasionando en ellos un trauma que los hará perder la cabeza o bien tendrán que dejarse llevar por el son de las balas y la sangre caída, para convertirse en un medio para accionar un arma, sin opción de elegir pasan a hacer parte de un mundo oscuro en el cual no existen las risas, el canto ni la felicidad, envenenan su corazón de odio y así sin quererlo se convierten en hombre tiranos.

Donde “Una bala es como algo que devora todo lo que tiene enfrente”, dice en algún momento Agu (Abraham Attah), la joven máquina de matar que luego de ver como su padre, hermano y abuelo son asesinados por la milicia, se ve arrastrado a una guerra que está consumiendo a su país cuando es reclutado a la fuerza por el ambicioso Comandante (Idris Elba) de un grupo de rebeldes. A su corta edad se ha convertido en un soldado experimentado, conoce el olor a la muerte. Asesina a hombres y mujeres sin piedad. Pero no hay sentido en nada de lo que él y el resto hace, y peor, no hay final a la vista. La única salida, que el reconoce, es la muerte. Y esa última realidad, es la declaración más abrumadora de una guerra que representa el conjunto de las peores circunstancias existentes en las sociedades y países que sufren el flagelo de la guerra.

En un artículo de una revista proceso.com.mx MÉXICO, D.F. (apro) menciona que la guerra, como dice la canción de León Gieco, es un monstruo grande y pisa fuerte. Menciona también que en algún país de África, una guerra devasta aldeas enteras, mata inocentes y pone un fusil en manos de niños. La cinta Beasts of no nation (Bestias sin nación, EU, 2015), dirigida por Cary Fukunaga y producida por Netflix, es una cinta extremadamente dolorosa y aterradora, que da pocas concesiones al momento de exponer la crueldad a la que son sometidas las víctimas de la guerra. Cada uno de los sufrimientos que vive cada uno de los niños, adolescentes y adultos que ven su vida desvanecerse poco a poco por todo lo que deben pasar, es decir dejar el sentimentalismo, pensar por el beneficio propio aunque esto solo beneficia a unos cuantos y no a los que verdaderamente se ven afectados por guerras tontas sin sentido que solo acaba con los sueños y deseos de aquellos que viven en una fantasía, es evidente que esta película, no refleja todo lo que en si es una guerra solo muestra partes muy pequeñas de lo que deben afrontar los jóvenes de esa realidad cruel.

Pero el poder tampoco puede reprimir y aprovecharse de las necesidades de las personas es el caso del líder de ese grupo guerrillero que se aprovecha de los niños y hace con ellos lo que quiera en este caso violarlos, maltratarlos simplemente para satisfacer sus necesidades sexuales y demostrar que porque es el líder tienen el poder sobre todos; un verdadero líder es aquel que lucha por una causa verdadera y no es aquel que le arranca la inocencia y los sueños a unos pequeños que no han terminado de conocer y de vivir lo hermoso de la vida a pesar de circunstancias y momentos que nos van enseñando que la vida es de instantes y que solo uno hace realidad sus sueños a pesar de los tropiezos que se encuentre en el camino y las barreras que nos pone la vida, pero como dice el refrán “La vida es como una montaña rusa: subes, bajas, ríes, lloras, gritas, te desesperas, y al final después de ver el camino recorrido solo te queda una sonrisa en los labios y la satisfacción de saber que tuviste el valor para subirte”, este refrán demuestra que está en uno mismo decir que no pero también es evidente que cuando no te dejan salida tomas decisiones las cuales no son las mejores y te dificultan tener una vida tranquila y disfrutar de cada uno de los momentos.

Tanto esta película como la tumba de las luciérnagas logran mover fibras arrancar lagrimas porque logran mostrar la realidad que viven algunos países con el flagelo de la guerra y como los pequeños la viven desde su pequeño mundo. Estos relatos de niños que viven experiencias tan crudas donde pierden su familia por diversas circunstancias y deben buscar la manera de sobrevivir en un mundo tan cruel lleno de maldad y sin esperanza para algunos. Aunque el contraste entre ambas películas es que una muestra mucho sufrimiento ganas de venganza de aquellas personas que lastimaron un pueblo, una familia destruyeron las ilusiones de un chiquillo y la otra la manera en que a pesar de perder a sus padres los niños no dejan nunca de sonreír por más dura que sean las circunstancias y los problemas que estos tengan, donde Seita hace hasta lo imposible por proteger a su hermana Setsuko de todo lo que sucede a su alrededor, y enseñarle hasta las cosas más simples en este caso una parte muy particular de la película es cuando Seita enseña a su hermana atrapar luciérnagas donde estas se convierten en un símbolo visual y emocional complejo para los dos niños, donde los hermanos crean lazos más cercanos. Un Japón destruido por los bombarderos estadounidenses, donde lo único que predomina es el calor del fuego que consume los hogares y cuerpos sin vida, así como el hambre consume a aquellos que aún les queda un último aliento.

La tumba de las luciérnagas muestra en cada momento como los niños experimentan tras la muerte de su madre, el hambre, la falta de vivienda y otras catástrofes producidas por la guerra, pero a través de estas pruebas, Seita continúa siendo absolutamente dedicado a su hermana y con la absoluta certeza instintiva de que tienen derecho a vivir una vida feliz y normal. Donde la niñez rota, la violación de la inocencia, la crueldad humana, el desinterés y el egoísmo en tiempos de guerra en ellos nunca les borro la sonrisa, lo que logro es hacerlos más fuertes.

Se supone que en los momentos más difíciles de una persona, sobre todo si el contexto es una guerra, lo mejor del ser humano tendría que salir a flote. En la película los únicos que parecen seres humanos son los dos hermanos protagonistas, y sólo porque hasta cierto punto no se dan cuenta de la desgracia que les ha tocado vivir. Pero todos aquellos que les rodean parecen pertenecer a otra especie de vida, a una en la que la indiferencia y la insensibilidad son las propiedades reinantes. Y si a ratos, la extrema dureza del film parece ser un ensañamiento sin compasión con el espectador, por el hecho de que los dos personajes centrales sean dos indefensos niños, ésta tiene su lógica por el hecho de que en toda guerra, las peores víctimas en todos los aspectos son precisamente los niños.

Estas dos películas muestran dos realidades de niños que se ven envueltos en trágicas circunstancias. La Tumba de las Luciérnagas nos aparta por casi una hora y media de nuestros dulces hogares, llenos de vida, calor y alimentos, para acercarnos, en la medida de lo posible, al Japón de la Segunda Guerra Mundial y por otra parte nos muestra unas bestias sin nación un Agu sumido en el dolor, pensamientos donde al final de la película dice "He visto cosas horribles. He hecho cosas horribles. Y si hablo contigo me pondré triste. Y tú también te pondrás triste. En esta vida solo quiero ser feliz. Si ahora te lo cuento todo, creerás que soy una especie de bestia o de diablo. Soy las dos cosas. Pero también tuve una madre, un padre, unos hermanos, hace tiempo... y me querían" Y entonces surge la pregunta: ¿Cómo rescatarnos de nosotros mismos? es evidente que estas dos películas marcan corazones y mueven hasta las fibras más profundas que hasta el corazón más fuerte sede ante todo el dolor que reflejan los protagonistas, que si vemos las dos películas están en medio de guerras sin sentido por luchas que solo saben las que la causan cuál es su verdadero propósito. Es evidente que si la sociedad no cambia la mentalidad el mundo va a seguir viviendo en guerras y se acabaran las esperanzas de los niños de vivir en mundo mejor lleno de PAZ.

 

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