El VIH NO es un castigo, la respuesta que discrimina SÍ

Scanning electromicrograph of an HIV-infected T cell. Credit: NIAID
Scanning electromicrograph of an HIV-infected T cell. Credit: NIAID

ANDRÉS FELIPE GÓMEZCÓRDOBA

La antesala ante la respuesta actual del mundo frente a las realidades sociales como el VIH-SIDA necesita de muchas manos para enfrentar de cara un asunto tan sensible que necesariamente debe bombardearse, no solo desde la medicina, sino también desde otros saberes y artes como por ejemplo el derecho o el cine. El séptimo arte es una herramienta poderosa y un catalizador potente para comunicar mensajes, robustecer causas y motivar a los colectivos para hacer verdaderos cambios. Desde sus orillas, el cine puede transformar un discurso o darle visibilidad a historias de vida que estaban sumidas en el anonimato, así como también puede ser contraproducente cuando no se contextualiza la información.

El cine ha entregado muchos títulos entorno a la enfermedad del VIH, acercándonos a los cambios sociales por los que ha pasado, películas como PHILADELPHIA (1993) o DALLAS BUYERS CLUB (2013) han contado la lucha de las personas para acceder a la salud y contar con tratamientos y medicamentos para tratar el VIH.

Por otra parte, un cambio transversal desde el derecho fue contemplar la protección de los derechos humanos de los portadores del virus. Un hecho que impactó en la manera de responder ante la enfermedad. En este punto converge el cine junto al derecho como un factor que se transforma a medida que la sociedad cambia.

Para esta época sería impensable negar la existencia del VIH, y no saber como tratarlo y prevenirlo. El mismo acceso a la salud para persona de cualquier nivel social se logró desde la misma génesis de los derechos fundamentales y de entender que la enfermedad puede afectar a cualquier persona sin distinción alguna.

A pesar de las agresivas campañas sociales y de películas crudas y desgarradoras aún falta mucho camino por recorrer para lograr sensibilizar al mundo sin etiquetar ni discriminar con respecto a estas tres letras,VIH. Todo esto con una meta clara: conquistar la lucha y llegar a cero infectados.

El cine y el derecho se conjugan para tratar ese dilema ético y moral que extendió sus palpos a todas las esferas de la sociedad. Logran pasar por tópicos políticos, como por ejemplo Milk (2008) o Yesterday, de Darrell Roodt  (2004). El cine tiene la libertad de abordar la realidad desde una mirada más dinámica, y puede materializar temáticas jurídicas difíciles de entender para quienes desconocen las normas y el derecho. El cine puede cambiar la perspectiva respecto a la importancia de un código o una ley y como pueden insertase de manera directa en una problemática social.

De las más recientes producciones cinematográficas relacionadas con el VIH, The Normal Heart, una película dirigida por Ryan Murphy (Glee, American Horror Story) es la adaptación televisiva de la obra semi-biográfica de Larry Kramer, que narra una alentadora historia de amor entre Ned Weeks y Felix Turner, la cual se desarrolla a comienzos de los años 80 en plena crisis del VIH en la comunidad gay de EEUU. Este filme entrelaza todas las dificultades que conllevaba hacer el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad de la cual no se sabía absolutamente nada.

Estrenada el 25 de mayo de 2014, y proyectada en el Inside Out Film and Video Festival en Toronto, Canadá, el 23 de mayo[1], The Normal Heart acerca al espectador a la realidad que vivió la comunidad gay, rodeada de una época de desinformación e ignorancia que desencadenó una pandemia que se extendió a tal punto que se convirtió en un tema de salud pública.

Los tiempos han cambiado. El derecho, la medicina, la educación y la política han transformado el nivel de entendimiento de la enfermedad. Hoy cualquier persona puede acceder de inmediato a un tratamiento médico antirretrovíral y la cobertura es más amplia y efectiva, algo que parecía utópico en la la época de The Normal Heart. Sin embargo, aún persiste en la opinión pública los mitos y tabúes que se han tejido en torno a la enfermedad desde aquel entonces, los cuales perpetran un síntoma que es más grave que la enfermedad en sí misma, la discriminación.

Esta discriminación rompe cualquier avance y desarrollo cuando los individuos de una sociedad no son tolerantes y receptivos, tal como ocurría en los 80 con los primeros grupos de activistas gay que se esforzaron por dar a conocer esta enfermedad a la que la sociedad y el gobierno americano se negaron a prestar atención.

Es ese drama histórico el que Ryan Murphy decide llevar a la pantalla inspirado en una obra de teatro que en 1985 era un tema mandatario y reciente. The Normal Heart plasmó solo un breve pedazo de la historia. Fueron muchas historias, aún más criticas y adversas que las de Ned y Felix, las que lograron adelantar esa contienda contra la medicina, el Estado y la misma comunidad gay, hasta consolidar los derechos humanos como la piedra angular por la cual se debía tratar la enfermedad. Todo esto para darla a conocer y prevenir, los juicios erróneos que rodearon a la enfermedad, incluso fue catalogada irresponsablemente por los medios de comunicación como “el cáncer gay”, lo cual relegó a esta población como la generadora del virus.

Cuando la epidemia se difundió en mujeres, niños y hombres heterosexuales el interés científico y político respecto al tema tuvo que cambiar sustancialmente. En contraste a esto, campañas de organizaciones internacionales como la ONU y una respuesta mundial al asunto modificó las cartas de la historia.

A partir de esta revolución social, los líderes mundiales se reunieron en Nueva York con motivo del periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para hablar sobre el SIDA (nunca antes se había tratado el tema como un asunto de salud pública) solo tres países en la lista se destacaban por haber respondido con éxito al VIH: Senegal, Tailandia y Uganda. Desde ese aprendizaje, la mayoría los países de África subsahariana, Asia y América Latina tomaron las riendas con relación a esta problemática y se encargaron de mejorar las practicas sanitarias y salvar vidas, evitando nuevas infecciones por el VIH, entendiendo que el alcance de la enfermedad no solo afectaba a la comunidad homosexual del mundo.

La película de Murphy nos recuerda que hubo un momento en que la libertad sexual dentro de la comunidad gay, en la que socialmente se dieron cambios importantes también para posicionar los derechos fundamentales de una minoría.

The Normal Heart nos acerca a un matiz mucho más humano, y aunque para algunos el mensaje puede llegar un poco tarde, en temas jurídicos aún existen dilemas éticos mas profundos, como el tratamiento con niños y mujeres embarazadas, personas en extrema pobreza, personas que hacen parte de asociaciones religiosas o políticas que temen enfrentar el tema por miedo a ser relegados por su entorno social.

El prisma a través del cual hay que analizar y trabajar del tema debe ser multidisciplinario, el tratamiento no solo tiene un alcance físico sino psíquico y emocional, aún más importantes para formar una sociedad responsable y educada, preparada para construir soluciones a través de principios y valores.

La Bioética por ejemplo, debe ir aunada al derecho para construir cimientos sólidos para los pacientes de esta enfermedad y trasar los límites médicos y sociales al referirnos de pacientes infectados, que hoy pueden llevar una vida normal, pues el desarrollo médico sigue avanzando a pasos gigantes, y las infecciones siguen disminuyendo, el problema inherente esta en el riesgo de la discriminación social y profesional que el enfermo puede sufrir.

La investigaciones que confirman que la terapia antirretrovírica puede prevenir nuevas infecciones por el VIH, en el mundo mas de 6,6 millones de personas (cifras ONUSIDA) reciben actualmente tratamiento en países de ingresos bajos y medios, es decir, casi la mitad de aquellos que son elegibles para iniciar la terapia.[2]

En el marco internacional la legislación sobre derechos humanos garantiza la protección igualitaria ante la ley y la inmunidad frente a la discriminación por motivos claros. El punto más decisivo es la no discriminación, y esta en los tratados internacionales de derechos humanos, engloba el estado de salud y bienestar de todos los seres humanos , incluidos los que viven con VIH/sida. A esto La Comisión sobre Derechos Humanos ha confirmado que:

“La plena realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos es un elemento indispensable de la respuesta mundial a la pandemia de VIH/sida, particularmente en las esferas de la prevención, la atención, el apoyo y el tratamiento, y [...] reduce la vulnerabilidad al VIH/sida y evita el estigma y la discriminación conexa de las personas que viven con el VIH/sida o con riesgo de contraerlo.”

Declaración de compromiso sobre el VIH/Sida

El rol de las instituciones nacionales defensoras de los Derechos Humanos, y el Estado son es promover un verdadero cambio en la comunidad que vive con la enfermedad, una incansable labor por educar y transformar escensarios de desinformación en verdaderos focos de aprendizaje y desarrollo.

Retomanado el drama que vivieron los personajes en The Normal Heart, para la ciencia no fue snecillo avanzar, ese fue el caso del personaje de la doctora Emma Brookner (Julia Roberts), quien para la época era de las pocas personas del gremio científico que se interesó por estudiar la enfermedad, precisamente por la cercanía que tuvo a casos repetidos, en su lucha, encontró pocos colaboradores desde el sector médico, y desde la misma comunidad gay,evasivas a la realidad de aquel entonces. Hoy aún falta camino por recorrer, y aunque existe una colaboración más estratégica de organizaciones LGBTI, de la comunidad médica y del Estado, la respuesta a esta problemática sigue siendo una necesidad en países con índices altos de pobreza y diferencia social. El objetivo de recrear la historia y evolución de una enfermedad como el VIH en el cine nace precisamente del estigma social asociado a la epidemia, mostrando el camino por el cual se llegó a un aprendizaje profundo del tema para ser tratada en la acutaldiad como cualquier otra enfermedad que no debe menoscabar la autoestima de ningún ser humano que viva con ella.

Los Estados y la población civil han tenido que repensar su estrategias para incentivar la prevención, el aprendizaje y el tratamiento oportuno para el disfrute de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales que cualquier persona merece, desde la educación, el empleo, la atención de la salud oportuna, los servicios sociales, el apoyo y tratamiento psicológico, la aceptación social, la información veras, y la protección jurídica seguirán abriendo camino a futuras generaciones.

Por eso las políticas públicas encaminadas a mejorar la vida de los pacientes y a llevar cero el contagio del virus deben tener presente uno de los factores que conlleva al indice de muerte más alto por la enfermedad y es la accesibilidad a la salud, enfermedades tratables se convierten en enfermedades terminales por la falta de apoyo y tratamiento oportuno.

La radiografía actual a las que nos debe llevar la película The Normal Heart es que el mundo se enfrenta a una elección clara, o mantiene las iniciativas actuales y consigue mejoras graduales, que si las extrapolamos a los años 80 de la historia de Ned, el cambio ha sido abrupto, pero han pasado en realidad décadas en las que han muerto personas innecesariamente por falta de compromiso de sector público, aunque estos cambios están funcionando han sido lentos. La otra alternativa es invertir de forma inteligente, en educación para todos, en investigación científica seria y precisa sin altos costos y en la empoderación del tema en la agenda pública de todas las instituciones públicas, y también de las privadas para obtener rápidamente beneficios en la respuesta al sida.

Así las cosas, ONUSIDA ha diseñado un marco serio para las inversiones destinadas al sida, centrado en estrategias que tengan mayor repercusión y valor. De los compromisos que tocan directamente el escenario de los derecho humanos encontramos:

  1. Reducción de la transmisión
  2. Prevención del VIH entre usuarios de drogas
  3. Eliminación de nuevos casos de infección por VIH en niños
  4. Acceso al tratamiento para 15 millones de personas
  5. Erradicación de las muertes por tuberculosis
  6. Reducción de las diferencias en los recursos
  7. Eliminación de las desigualdades de género
  8. Erradicación del estigma y la discriminación
  9. Eliminación de las restricciones de viaje
  10. Fortalecimiento de la integración del VIH

De estos objetivos y compromisos, el derecho tendrá una tarea grande, desde proteger el derecho a la intimidad, el derecho a acceder al máximo nivel alcanzable de la salud, a la libertad y seguridad personal, a participar en la vida política y cultural, a formar una familia entre tantos otros equiparables a quien no tiene la enfermedad. Para lograrlo se necesitarán de otros elementos en el escenario social, la música, la psicología o el cine; películas como The Normal Heart, que sin ser magistral o perfecta abre los ojos y despierta el interés y curiosidad para quienes aún están inmersos en un mar de ignorancia o para quienes son indiferentes al tema, el camino al desarrollo de esta enfermedad está en la aceptación, el amor y la tolerancia, potentes armas para combatir cualquier prejuicio.

  1. Dupuis, Chris (5 de mayo de 2014). «The Normal Heart to premiere at Inside Out».

  2. El ONUSIDA y el ACNUDH. Manual sobre el VIH y los Derechos Humanos para las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos .

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