Derecho fundamental a la salud en Colombia una utopía

CARLOS ALBERTO QUINTERO CÓNTRERAS

En Colombia con la ley estatutaria de 16 de febrero de 2015, la salud se reconoció como derecho fundamental, con lo cual los colombianos en teoría contamos con acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad para la preservación, el mejoramiento y la promoción de la salud.

Lo anterior en la realidad es una utopía, pues lo que realmente se gana con esta ley estatutaria es que los usuarios de servicios de salud contemos con la tutela como mecanismo de garantía para que se nos presten los servicios de salud. Esto por cuanto en la práctica es una falacia que contemos con acceso a los servicios de salud de manera oportuna, pues las barreras que ponen las EPSs para acceder a los servicios de salud son cada día más visibles, es así que cunando se requiere una cita con especialista, examen especializado o medicamento de alto costo, las respuesta más comunes son: “no hay agenda, no hay disponibilidad por ahora o no hay el medicamento” y mientras tanto las patologías siguen su curso natural sin ninguna intervención oportuna por las administradoras de salud.

Ahora en cuanto a la eficacia que es la capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera, esto no sucede porque una vez un usuario logra pasar todas las barreras para ser atendido por un especialista, sigue el viacrucis para conseguir que la EPS le autorice o entregue medicamentos o procedimientos, con lo cual no hay ninguna preservación, ni mucho menos promoción de la salud, porque los usuarios del sistema con todas estas trabas administrativas, sus patologías siguen avanzando, hasta convertirse en enfermedades crónicas que en ultimas requieren de métodos más avanzados y costosos para el sistema mismo.

En cuanto a la calidad de los servicios de salud, esto es un verdadero desastre donde en la mayoría de hospitales del Estado, la cura es peor que la enfermedad, porque es un verdadero riesgo ser atendido por instituciones que ni siquiera cumplen con los estándares mínimos de habilitación, haciendo que los riesgos superen los beneficios de la prestación de los servicios de salud, con la salvedad que en el sistema privado hay instituciones muy avanzadas en el tema de calidad y seguridad del paciente, pero a estas pocas instituciones tienen acceso usuarios de sistemas complementarios de salud, ósea, los que tienen para pagar un paquete de beneficios adicionales en el sistema de salud. Pero en el sistema común y corriente de los regímenes subsidiado y contributivo toca acceder a clínicas y hospitales de mediocre calidad, donde lo que les interesa es facturar y si son hospitales públicos estos no tienen políticas gerenciales, ni de calidad estables en el tiempo, porque en cada cambio de gobernante, hay también cambio de gerentes, de políticas y directrices que se alejan del verdadero norte de la prestación de servicios de salud.

Según estudios que se han realizado a nivel mundial como el ENEAS [1] en España, el IBEAS[2] en Latinoamérica los eventos se presentan alrededor del 10%, es decir que por cada 10 pacientes que ingresan a un hospital uno se complica por causa de malas técnicas o malos manejos de las mismas instituciones de salud, estos casos descritos en instituciones conocidas y que trabajan el tema de eventos adversos, pero esta cifra se podría duplicar en instituciones con sistemas precarios de calidad[3]

En la parte operativa el sistema de salud en Colombia, se refleja la desigualdad y los resultados de la corrupción (uno de los peores males que sufre nuestra sociedad), lo que también se refleja en el sistema de educación para la formación del talento humano en salud, medicina es una de las carreras más costosas y aunque hay deficiencia de médicos especialistas en el país, en la práctica hay una barrera para pasar de médico general a especialista porque el mercado está controlado por las sociedades de especialistas, este obstáculo permite que el número de especialistas que se gradúan año a año siempre sean pocos, con lo que se garantiza el control del mercado en la negociación del precio de la hora para especialista, mientras a los médicos generales se les paga un valor hasta cuatro veces inferior al de un especialista, obligando a muchos médicos generales a especializarse en otro país, pero además para muchas universidades que ofrecen programas de especialidades médicas, han convertido los procesos de admisiones en un negocio con la venta de formularios para la presentación de exámenes de admisión, pero lo peor es que se ha evidenciado que en muchas hay una mafia con la venta de cupos o exámenes para asegurar un cupo en la universidad.

Los medicamentos que se le entregan a los pacientes son genéricos, con muy pocos controles de calidad lo que hace que sean menos efectivos que las moléculas originales, pero lo que es peor es que muchos medicamentos son falsificados en forma de genéricos y estos pueden ser entregados por EPSs a sus usuarios, quienes sufren la consecuencias, en el caso de antibióticos con resistencia bacteriana, antihipertensivos e hipoglicemianates ineficaces.

Pero para colmo de males también vemos a las casas farmacéuticas multinacionales haciendo su agosto, con las patologías crónicas llenando sus arcas, con medicamento que en muchos casos no son tan efectivos o que solo les interesa paliar o mantener “estable” al paciente sin un verdadero interés curativo, en la película “el club de los desahuciados”, se muestra el drama que viven enfermos de VIH/SIDA, lo cual no es muy lejano de la realidad.[4]

Según un artículo publicado en Nuevatribuna entre las principales estrategias utilizadas por la industria farmacéutica para obtener sus ganancias millonarias se destacan:

  1. “Realizan una gran presión propagandística de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud.
  2. Explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta las necesidades objetivas de los enfermos ni su capacidad adquisitiva
  3. Reducen la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los países pobres, porque no son rentables, mientras se concentran  en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” antienvejecimiento)
  4. Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas.

La colaboración de las multinacionales farmacéuticas con la industria química,  las universidades, y su apuesta en el I+D han ayudado al crecimiento económico y al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Pero su poder oligopólico está poniendo en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos y el acceso a los medicamentos a gran parte de la población, han generado graves problemas de salud (Talidomida), han creado situaciones de alarma social para vender sus productos (Tamiflú contra la Gripe A) y han promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud  (son una de las primeras causas de muerte y enfermedad) muertes con sus productos”.[5]

Conclusión

Con el análisis anterior sobre el derecho fundamental a la salud en Colombia, observamos que según las circunstancias actuales culturales y políticas del país, lograr los beneficios de la salud como un derecho fundamental es una utopía, por cuanto el sistema de salud en Colombia, está ligado a un sistema político corrupto y que por la gran cantidad de recursos que se manejan para este sector no deja de ser atractivo para personas y empresas que quieren sacar el máximo provecho, aunado a esto el Estado no ejerce los controles e intervenciones en el debido momento, es lo que se ha visto en el caso de SALUDCOOP, CAPRECOM, entre otras empresas que han estafado al sistema de salud, pero además vemos el impacto de la industria farmacéutica que hacen lobby con incentivos para congresistas y en las mismas empresas de salud a los médicos para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas, lo cual en la práctica estos incentivos no son más que mera corrupción, que afectan a las comunidades menos desfavorecidas tal es el caso en el mundo reflejado en áfrica y en Colombia manifestado en la Guajira.

CARLOS ALBERTO QUINTERO CONTRERAS

Medico, especialista en gerencia de la calidad en servicios de salud

Estudiante de derecho Universidad la Gran Colombia

  1. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/CA/RESULTADOS%20ESTUDIO%20IBEAS.pdf

  2. 2 http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/excelencia/opsc_sp2.pdf

  3. file:///D:/Users/CARLOS/Downloads/Dialnet-ReporteDeErroresMedicosComoEstrategiaParaLaPrevenc-3625193.pd

  4. Dallas Buyers Club (Película titulada en Hispanoamérica como El club de los desahuciados) dirigida por Jean-Marc Vallée y protagonizada por Matthew McConaugheyJared LetoJennifer Garner y Steve Zahn.

  5. http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/enfermedad-negocio-industria-farmaceutica/20150302105350113131.html

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