Los derechos humanos en Colombia

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DANIEL RIVERA GONZALEZ,

Para entrar en contexto, podemos decir que los Derechos Humanos corresponden a las circunstancias que admiten generar una relación integrada entre la persona y la sociedad, que reconozca a los individuos y les permita ser personas, identificadas consigo mismos y con los demás.

Los Derechos Humanos son aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos que incluyen a toda persona por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna. Son independientes de factores particulares como el estatus, sexo, etnia o nacionalidad; y son independientes o no dependen exclusivamente del ordenamiento jurídico vigente.

Estos derechos son inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intrasmisibles e irrenunciables. Por definición, el concepto de derechos humanos es universal, es decir para todos los seres humano, e igualitario, así como incompatible con los sistemas basados en la superioridad de una casta, raza, pueblo, grupo o clase social determinante”.[1]

La declaración internacional fue introducida por las Naciones Unidas en 1948, con el objeto de que fuera enseñada por los establecimientos educativos de todos los países, creando conciencia sobre la importancia de la existencia de un reglamento que contenga lo relacionado con la protección a la humanidad, buscando subsanar los atropellos y abusos que se han cometido contra los seres vulnerables e indefensos del mundo

En Colombia, estos estatutos se encuentran protocolizados dentro del ordenamiento constitucional bajo el nombre de “los Derechos Fundamentales” en capítulo 1, título 2, de nuestra Constitución nacional colombiana[2] y del que se ocupa el órgano legislativo, de implementar.

Situación que es adversa en su cumplimiento, debido a que existen organizaciones al margen de la ley que se dedican a vulnerar flagrantemente los derechos humanos, creyendo ser los dueños de la vida, sin mirar estrato, raza o religión, simplemente cometen delitos de lesa humanidad, siendo un diario vivir, despareciendo personas de manera forzada, secuestrando, masacrando, torturando y muchas veces llevando a la gente a un estado de sometimiento y esclavitud, que le impide un desarrollo de vida normal, so pena de sufrir retaliaciones físicas o provocando la muerte.

Es un flagelo que azota en gran proporción las zonas marginales del país, sobre todo en aquellas que el estado ha descuidado y ha dejado de hacer presencia. También se presenta en zonas de riqueza natural como son áreas mineras, grandes extensiones cultivables y en algunos sitios donde el clima permite la proliferación del cultivo de plantas estupefacientes y por su agreste posición, permiten la instalación de plantas ilegales para la producción industrial de narcóticos, que les sirve para mantenerse y como fuente de financiación.

Este tipo de negocios, generan grandes índices de violencia que afectan la convivencia y el sano vivir de campesinos y gente de bien. No se conforman con arrebatar sus propiedades, sino que además reclutan ilegalmente sus hijos menores, niños, niñas, jóvenes y adolescentes, los obligan a cambiar sus juguetes o su formación personal de la época más importante de sus vidas, por portar armas, vivir en el monte y sortear todo tipo de vejámenes y humillaciones a costo de su propia vida.

Como resultado de este maltrato y sometimiento, se nota la vulneración de los derechos humanos de los afectados, algunas familias se ven obligados a dejar sus parcelas, sus tierras, sus animales y sus pertenencias para poder preservar sus vidas y las de sus familias, rebosando las ciudades y cabeceras municipales de personas desplazadas por la violencia, llenas de necesidades y sin la protección necesaria por parte del estado.

Pues si en realidad se diera cumplimiento a la cobertura de los derechos humanos, que son incluidos en ámbito internacional, llamado derecho internacional humanitario, como lo son: la libertad, la vida, la seguridad, la igualdad, a ser persona jurídica, a la protección ante la ley, la interposición de recursos ante los tribunales cuando se considere que se le han violado derechos, a no ser detenido ni preso arbitrariamente, a no ser torturado ni sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes, a no ser desterrado, a la presunción de inocencia, a la privacidad, a la libre circulación, al asilo, a formar una familia, a la propiedad, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, libertad de asociación, a la participación en el gobierno, al descanso, a la calidad de vida, a la maternidad, al cuidado especial para los niños, a la educación y a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, entre otros, derechos que de ser bien vistos, se establecerían en una barrera en contra de las injusticias y de las horribles y atroces actuaciones de parte de gobiernos y grupos que al enarbolar la bandera de la justicia, la libertad y la democracia, los violan de manera sistemática generando los ríos de sangre con los que se ha bañado a muchos países a lo largo y ancho de la historia de la humanidad.[3]

En el evento que se diera cabal cumplimiento a lo contenido en la constitución política, se estaría ante un sueño surreal, ante un estado como un paraíso, pero en realidad, lo que los colombianos nos hemos venido afrontando es una guerra sin fin, donde prevalecen los intereses particulares, donde las mismas 25 familias que han administrado los inmensos recursos de nuestro país, las siguen y las seguirán administrando, que son los mismos de siempre y que son los responsables del deterioro y desgaste de nuestra rica nación, si no tomamos conciencia y elegimos el cambio, continuaremos siendo dominados por las monarquías colombianas.

Algo que genera descontento en gran parte de los ciudadanos del común, es el momento que están viviendo algunos colectivos insurgentes, que a través de engaños y malas negociaciones han llevado a unos individuos que representan al estado, dentro de ellos, al mismo presidente de la República, a ceder y a atender requerimientos que solo generan desconfianza a los conciudadanos. O talvez, nos encontremos ante un momento en el que un mandatario este más interesado en un premio personal, a cualquier costo, incluso, exponiendo a la gran comunidad colombiana a un establecimiento de una dictadura malsana, bajo el dominio de una filosofía comunista y de dominio y represión.

Atienden a estos individuos como reyes, con los dineros de nuestros impuestos, y lo único que hacen es pedir y pedir concesiones, pero no se ha dado una manifestación concreta de voluntad de cambio y de paz. Así mismo, se tienen un plan de inserción a la vida civil, de todos estos individuos de actuar oscuro, donde les otorgan beneficios que lo único que generan son inequidad, impunidad y diferencia entre estas personas que tanto daño le han hecho al país, y los individuos que mediante su esfuerzo han tenido que invertir en educación, para que les brinden como garantía de ingresos al ser contratados, por una tercera parte de la oferta que le hacen a los reinsertados, actores del conflicto.

La mayor inconformidad se da por la falta de resultados en los diálogos, se tenía una fecha establecida, para que se firmara la paz, hecho que nunca se cumplió ni se cumplirá, porque estos individuos están acostumbrados a tomar del pelo, a engañar y solo a pedir, como es posible que además de vivir en una situación suntuosa y de buena vida, se les permita venir a llevar desde Colombia a la Habana, a las jóvenes adolescentes que reclutaron y esclavizaron en algún momento de sus andanzas y las lleven a conciertos y se den el lujo de exhibirlas como trofeos, sin que el estado en cabeza del presidente, ni las instituciones que regulan los derechos de los niños, jóvenes y adolescentes se manifiesten en lo mínimo, no se manifiesta el ICBF, pero si lo hace cuando una pareja joven, que desea y tiene los medios suficientes para adoptar un bebe, y ahí si les ponen las miles de trabas.

Se ven como simples detalles, pero son claros eventos de violación de derechos humanos, pues estas señoritas son esclavizadas desde edades muy pequeñas y no conocen otro sistema de vida, que se ven abocadas a obedecer y a satisfacer el gusto vejaminoso de un mal llamado comandante de un ejército insurgente, que vulnera y pisotea los derechos humanos en cualquier m omento y de todas las formas, sin que medie ninguna reclamación ni respaldo de ningún estamento público, llamado a ejercer control.

Dentro del mismo evento, se pretende adicionar otro grupo insurgente, que sacia de decir al igual que el primero que se encuentra desde hace tres años sin resultado alguno, que no recluta menores, cuando se evidencia lo contrario, que los secuestros no son lo que se ve, que la extorsión no es delito y lo que cobran por liberar un secuestrado es una fianza, diría que son unos igualados indolentes y sin el mínimo sentido de respeto a la dignidad humana y mucho menos, de los derechos humanos, pero si cuenta con la venia del gobierno, para que se reúnan y armen sus peticiones sin ningún tipo de presión, para que dejen las armas o para que en realidad se comprometan, con los cuarenta y ocho millones de colombianos gente de bien.

Son incontables los eventos de violación de los derechos humanos, si vamos a hacer una observación a los entes militares, policivos y de defensa del estado, también se presentan desmanes y actuaciones que vulneran los derechos de los ciudadanos, donde por el afán de presentar resultados, se dejan erosionar por el facilismo y la avaricia y cometen los falsos positivos, reclutando gente vulnerable y con engaños los hacen desplazarse fuera de su ciudad de arraigo, bajo engaño los impulsan a vivir un rol de vida del campo y en cualquier momento los asesinan, para luego mostrarlos como guerrilleros o insurgentes abatidos en combate. Si bien es un fenómeno que ha disminuido, es una forma en que asesinan inocentes y de paso estafan al estado, haciendo merecedores de una retribución o mención que no les corresponde.

Otra manera de atentar contra la vida, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, es la desadaptación que surge con la ley de menores y de infancia y adolescencia, pues esta norma se ha cometido en el peor señuelo para que los menores de edad cometan desmanes, asesinatos y actuaciones de inseguridad para los ciudadanos y la comunidad, en gran mayoría de los casos, estos jóvenes son dejados en libertad, motivando a un delincuente en potencia a volver a actuar, ya que sus acciones delictivas no son cuestionables ni purgan penas por hacerlo. Ya conocen tanto la norma, que actúan de manera que pueden evadir cualquier cerco o aplicación de la justicia, con el argumento de ser menores de edad. Es algo que se debe revisar seriamente, porque esta modalidad es una de las mayores causas de decesos de ciudadanos de bien, o de actos delictivos de este tipo de individuos.

Digamos que otra forma de estimular la violación de los derechos humanos, es el sobreproteccionismo con el que se actúa, sobre las acciones de un grupo especial de individuos que han logrado ciertas concesiones, por su representación mayoritaria ante el legislativo, que les otorga beneficios a estos grupos de individuos, dejando de lado a otras comunidades que también lo necesitan, incluso en mayor proporción, causando serias diferencias entre la persona beneficiaria del programa y una persona del común que tiene que realizar sus pago fiscales, sin ninguna disminución ni reparo.

Si observamos la actuación política, que también genera desequilibrio, es la forma como se castiga a los responsables de corrupción, robos y malas acciones, desde la administración pública, donde parece que obtuvieran por el contrario un premio. Considero que a este tipo de personas se les debe inculcar el buen manejo de los dineros del estado y los demás y ponerlos a responder como verdaderos delincuentes que son y que se hagan responsables del reintegro del total hurtado, sin excepción.

Conclusiones:

Colombia a pesar de ser uno de los países más ricos del mundo, en cuanto a biodiversidad, producción y su misma gente, no puede permitir ser dominado por unas personas que se acostumbraron a actuar de manera delictuosa, en tanto que somos infinitamente más, las personas que nos interesamos porque el nuestro sea un país ejemplar, que respeta a los individuos y le da un tratamiento como personas, les garantice un mínimo vital y les proporcione los medios de producción, para que los habitantes se sientan orgullosos de su gente, de sus gobernantes y que sean tomados como ejemplo para todas las generaciones, debido que respetan y actúan de tal manera que no vulneran ningún parámetro de la vida de los seres humanos, respetando sus derechos y convocando la protección y ayuda internacional, para ser un país con gente muy emprendedora y honesta, demostrando que los buenos somos más y que podemos imponer nuestro orden y nuestra cultura, sobreponiéndola sobre cualquier acto que atente contra la vida o los derechos humanos en general.

Se espera que el estado considere, ser más exigente con respecto a los resultados que espera obtener de las negociaciones con los colectivos insurgentes, que se les ponga a responder por todos los crímenes realizados y que en realidad exista una reparación física y económica para las personas a las que se les hostigó o se les vulneraron los derechos humanos.

La fuente que regula el contenido de los derechos humanos y su aplicación, es la Constitución política de un país, se debe hacer respetar, ya que constituye la norma de normas y la carta magna de una nación.

Los derechos Humanos en Colombia, son vulnerados de manera frecuente, y en gran proporción por parte de los grupos al margen de la ley, que causan pánico, terror, desaparición forzada, secuestro y desplazamiento, a estos se les debe exigir respeto a las normas y la reparación de las victimas sin excepción y que cesen el reclutamiento de menores.

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_Humanos

  2. Constitución Política colombiana.

  3. https://wordpress.com/2011/01/07/los-derechos-humanos-y-la-realidad-colombiana/

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