Análisis de la obra del Profesor Renán Vega Cantor a propósito de los atentados del 11 de Septiembre

© Wally Gobetz
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JOSÉ SALVADOR CASAS GUERRERO

El presente texto hace un análisis de la obra del Profesor Renán Vega Cantor a propósito de los atentados del 11 de Septiembre, y las implicaciones de estos en las relaciones geopolíticas y económicas surgidas a partir de entonces.

Tesis central: Los sucesos del 11S son ejemplo de una estrategia de guerra típica del imperialismo estadounidense, agenciada por Estados Unidos en contra del mundo periférico; la cual pretende reforzar su dominio imperialista como una forma de revertir el proceso de pérdida de la hegemonía económica que detentó en buena parte del siglo XX, a través de la consecución y dominio de recursos estratégicos que se han tornado indispensables para el funcionamiento del sistema capitalista actual y que pueden permitir la supremacía del imperio estadounidense sobre los otros imperios con los cuales compite, es decir Europa y Japón.

Respecto al imperialismo estadounidense y las consecuencias del 11 de septiembre es necesario involucrar dos ámbitos que permiten entender su imposición, arremetida y despliegue por los países periféricos, entiéndase esto no como algo nuevo ni espontáneo propio de la época contemporánea, sino como una tendencia de largo aliento que le ha permitido consolidar, por ejemplo,  sus niveles de vida y consumo, entre otros aspectos que le es necesario garantizarse día a día. Estos guardan una profunda relación con los conflictos mundiales, en donde los enfrentamientos siguen acentuándose en medio de  contextos ideológicos y económicos.

En cuanto al primero es necesario resaltar un rearme ideológico que inclusive antecede los hechos del 11 de Septiembre, por esto, ya se divulgaban teorías que promulgaban la existencia de los nuevos enemigos, las nuevas amenazas mundiales o lo que algunos denominarían como el imperio del mal, tal es el caso de ideólogos ligados a fundaciones conservadoras como Howad Bloom quien manifestaría que estados unidos estaría amenazado por nuevos bárbaros, entiéndase estos como los Africanos, los Latino Americanos y los Musulmanes.

Además de este podríamos recordar lo planteado por Samuel Huntintong, quien llegaría a decir que se planeaba una alianza Islámica y por ello era necesario recurrir a una occidentalización y defensa de la civilización, lo que en ultimas viene siendo aquello que le permite legitimar a Estados Unidos su política mundial, esto tan solo para recordar dos posiciones que hacen énfasis en que los conflictos e invasiones orquestadas por este país no son de carácter económico sino cultural, de defensa y protección de los “civilizados”. Tesis que encierra contradicciones tan solo al recordar las alianzas de este país con integristas pakistaníes, afganos y Musulmanes.

Explicación del uso del término “Estrategia de guerra”.

Cuando aquí se habla de estrategia de guerra se hace alusión a un conjunto de acciones que han sido planeadas y ejecutadas sistemáticamente con un objetivo en específico. En el caso de los ataques del 11S al WTC es posible identificar antecedentes en hechos fraguados para justificar una intervención militar. Entre estos se destacan: la voladura del Maine hace ya 110 años, la cual se atribuyó a la corona española como un acto de guerra que dejó un saldo “casual” de 264 marinos y dos oficiales de bajo rango que en su mayoría eran negros; y los falsos ataques de la fuerza naval norvietnamita a dos barcos estadounidenses que se acercaron a mas de la mitad del territorio marino de este país en el mar.

Estos sucesos son significativos ya que funcionaron como pretextos de guerra para propender intervenciones estadounidenses “legítimas”. Siendo esa la cualidad de la invasión, ya que propagaba la democracia y la libertad a otros pueblos a la vez que defiende a Estados Unidos antes de ser atacado, surge una pregunta inevitable: ¿Qué causas llevarían al gobierno de los estados unidos de América a llevar a cabo tan terrible auto-atentado?

Un derrotero para analizar las causas de tal hecho es, en la perspectiva del análisis imperialismo, la competencia entre los imperios dominantes en el sistema capitalista: europeo, japonés y estadounidense. Tal competencia ha dejado de ser hegemonizada por los estados unidos, lo cual se puede verificar al revisar algunos indicadores económicos importantes: su deuda externa es la más elevada del mundo creciendo un poco mas de diez veces en diez años llegando a 2.5 millones de millones en 2000, lo cual equivales a un 25% de su PIB; su déficit comercial en aumento, lo cual demuestra el retroceso de la competitividad de este país frente a sus rivales; la disminución en su participación en el producto interno bruto mundial, que en cincuenta años pasó de ser la mitad a un 21% en 2000; el paso de la producción manufacturera mundial del orden del 60% a un 25% en medio siglo; y la disminución de la participación de las multinacionales estadounidenses en las ventas al extranjero de un 30 a un 25%.

Estos datos corroboran la declinante posición de los Estados Unidos en la economía mundial, tanto así que algunos analistas han llegado a afirmar que la situación actual de los estados unidos no dista mucho de la de Argentina en el año 2000. No obstante, al fijar la atención en el gasto militar mundial discriminado por países, la hegemonía estadounidense en materia militar sobresale sin lugar a dudas ya que en palabras de Cantor (2007) “El gasto militar de Estados Unidos, incrementado exponencialmente después del 11 de Septiembre de 2001, constituye la mitad de todo el gasto mundial del sector” P. 229

Tal hegemonía se puede constatar al investigar diferentes cronologías de intervenciones militares estadounidenses alrededor del mundo, por ejemplo el caso latinoamericano, en el cual se pueden apreciar 35 acciones intervencionistas registradas en el siglo XX con claros objetivos de dominación de los territorios, las personas y los recursos latinoamericanos.

En los últimos años, las intervenciones han continuado con diferentes pretextos, como la integración centroamericana (plan puebla-panamá) o la lucha contra el narcotráfico (plan Colombia). Estos ejemplos del intervencionismo estadounidense pueden verificarse fácilmente al localizar las diferentes bases y zonas de ejercicios militares de tropas de estados unidos en América latina en relación a las fuentes de agua, los yacimientos petrolíferos y las zonas estratégicas de biodiversidad. Estas intervenciones, ayer y hoy, son muestra del poderío que el imperio estadounidense es capaz de desplegar sobre otros países que han pensado o realizado acciones partiendo de su soberanía, o son geoestratégicos ya sea por sus recursos o su situación en una región específica. Un ejemplo del primer caso es el de Iraq, cuando Sadam Hussein decidió cambiar la moneda para comerciar su petróleo pasando del dólar al euro.

Otro factor que vale la pena destacar en relación a la hegemonía militar estadounidense es el elevado número de bases estadounidenses que funcionan en el mundo, cuyo número asciende a más de 1200, y localizaciones en los cinco continentes y los mares mundiales. El gasto militar estadounidense que supera el gasto militar del resto de mundo. La gran cantidad de conflictos que persisten a lo largo y ancho del planeta en el actual siglo, muchos de los cuales son patrocinados por los estados unidos.

“Los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos desde el siglo XIX hasta la actualidad han librado guerras, invasiones, ocupaciones, asesinatos e masa, bombardeos indiscriminados y han apoyado dictaduras criminales en todo el orbe, sujetas a su control y subordinados a sus intereses.” (Vega Cantor , 2007, p.273)

El contraste entre la hegemonía económica declinante y la hegemonía militar constante deja entrever las razones del mantenimiento del uso de la fuerza por parte del imperio estadounidense, ya que si se tienen en cuenta los dividendos que genera la industria militar y los resultados a los que se llega, en términos de apertura de mercados, aseguramiento de recursos estratégicos, entre los cuales se encuentra en primera línea el petróleo, es posible inferir que la guerra es un mecanismo para el mantenimiento del poderío de Estados Unidos sobre otras naciones imperialistas del mundo. El caso del oro negro es fundamental en la explicación de este fenómeno, especialmente luego de los ataques del 11S, con la expansión de la guerra preventiva de Afganistán a Iraq.

El petróleo iraquí, el cual representa una de las reservas más grandes del mundo, es un factor geopolítico vital que ha sido uno de los objetivos más importantes de los estados unidos en la región. Éste recurso, indispensable para el funcionamiento de la economía mundial, es el epicentro de las luchas por los recursos en la actualidad debido a que

“(…) la guerra también pretende dominar a sus adversarios imperialistas, como se patentiza en Iraq, donde Estados Unidos quiere controlar el petróleo de este país para subordinar a sus intereses a Europa y Japón, teniendo en cuenta que éstos igualmente necesitan del preciado oro negro, pues la primera recibe el 80% de sus suministros de oriente medio y el segundo el 76 por ciento” (Vega Cantor , 2007, p.231)

Teniendo en cuenta lo anterior, la relación entre la guerra y los recursos releva rápidamente la justificación basada en la defensa legítima, preconizada bajo las ideas de de lucha contra el terrorismo y guerra preventiva, ya que se pone de relieve que la intención es mantener el funcionamiento de la economía a través del control de recursos estratégicos los cuales no se agotan en el petróleo, sino también en el agua, siendo el caso de Iraq tristemente representativo en ambos sentidos. En otras palabras

“Para mantener su Hegemonía, Estados Unidos desarrolla (…) la guerra como mecanismo encaminado a preservar sus fuentes de recursos, doblegar a gobiernos o países que se resistan a sus dictados y chantajear a sus competidores” lo cual se “ha convertido en una lógica de supervivencia para mantener artificialmente su economía y preservar a toda costa su cuestionada hegemonía.” (Vega Cantor , 2007, p.230)

La economía estadounidense. Al detenerse a revisar los aspectos económicos que explican las acciones emprendidas por Estados Unidos después del 11 de Septiembre de 2001 es necesario partir de la hegemonía que este ha ido perdiendo frente al mundo, ya que hay varios aspectos en los que se ha visto minimizada dicha potencia,

 

Para esto Jürgen Schuldt nos comenta: “La economía estadounidense sufre una notoria disfunción eréctil, en el sentido de que su aparato productivo y de reproducción del capital no logra -según la definición de la RAE-

"levantarse, enderezarse o ponerse rígido". En efecto, aun en forma leve, ha venido cayéndose, encorvándose y hablandándose paulatinamente desde el año pasado, opinión que comparten ciertos expertos internacionales en la materia que hasta hace poco ridiculizaban a quienes pronosticaban una recesión…… Parece que a los EEUU les ha llegado la hora de la verdad. El carnaval que han festejado durante los últimos quinquenios ha terminado y no hay pócima que les permita seguir creciendo.” (lainsignia, 2007).

Entre algunas de las características más destacadas que evidencian la decadencia y hegemonía económica de Estados Unidos cabe hacer énfasis en algunos aspectos como la evidente  reducción de la producción manufacturera, las exportaciones o ventas al extranjero, el aumento desmedido de la deuda externa y las importaciones, situaciones que pese a haber atravesado distintos booms, ya sea financieros, tecnológicos o inmobiliarios, han venido acentuándose década tras década, todo ello producto del carácter Parasitario y dependiente en el que se ha ido consolidando, a través de la guerra y la intimidación bélica que emplean para garantizar modelos de vida caracterizados por el derroche y la opulencia extrema.

La política estadounidense. Los continuos conflictos en el mundo y la reorganización geopolítica que se observa como consecuencia de muchos de ellos, son la prueba fehaciente de que la guerra es la continuación de la política por medio de las armas y para ello que mejor ejemplo que la política exterior de los estados unidos país que solo admite y tolera aquellos que se someten y doblegan a sus exagerados pedidos.

Ante la inminente perdida de la hegemonía económica de EUA este se ha empeñado en someter a todo aquel que por fuerza no pueda defenderse a una expropiación continua de recursos de una manera indiscriminada. Izando ridículas banderas como la guerra contra el narcotráfico y últimamente contra el terrorismo.

“El hemisferio completo será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como es ya nuestro moralmente”. Presidente Taft 1912.

Un siglo de intervencionismo en América Latina ha ratificado la postura del ex- presidente Taft no como una postura personal sino como política de estado, la cual, ha sumergido a la región en sangre, dolor y pobreza.

Las ambiciones de dominio no se han limitado al territorio Americano, el intervencionismo Yanqui ha tocado las puertas de los cinco continentes, lo que se vive hoy en Irak, Afganistán es el resultado de políticas diseñadas enteramente para el dominio de puntos geoestratégicos para la supervivencia de los EUA, ya que por si mismo este país no puede suplir las necesidades de consumo de la población, la voracidad de sus empresas en cuanto a la demande de materias primas para poder demostrar utilidades, El empeño y necesidad de la clase política por imponer y mantener la hegemonía de los Estados Unidos sobre el mundo mismo.

El estilo de vida americano, el sueño americano, “el país de la libertad, la democracia y la igualdad” se ha valido de mentiras, actos violentos para mantener las mentiras en las que vive la mayor parte de la población y en las que pretende que viva el mundo.

Estados Unidos es el país del mundo donde mas se derrochan recursos naturales pero sobre todo petróleo, en la sociedad donde mas esta arraigada la cultura del automóvil es imprescindible asegurar los suministros pues de eso depende en gran medida la estabilidad económica, los índices de popularidad del gobierno, y por ende la estabilidad política de un país donde el sistema de valores esta marcado y dirigido por los medios de comunicación donde una soñada libertad de prensa esta muy lejos de materializarse, por el contrario, si para algo sirven los medios de comunicación en EUA es como medio propagandístico de las clases dominantes, demostrado por los acontecimientos del 11S desde donde se legitimaron los ataques primero a Afganistán y luego a Irak .

El Poder mediático estadounidense y la justificación de la dominación imperialista. Cuando indiscriminadamente se cuestiona acerca del por qué del ataque contra el país que se auto proclama como de la democracia y la libertad, se desconoce el largo historial de agresiones materializadas por el Estado Yanqui al resto del mundo. Si iniciamos una enumeración de las incursionas de los Estados Unidos en una parte del mundo, o lo que han denominado como

“el patio trasero de los USA”, durante los siglos XIX y XX contamos muchas más muertes de las que se supone hubo con los atentados del 11S, veamos: robo de territorio a los mejicanos en la primera parte del siglo XIX; patrocinio de golpes de Estado en Guatemala 1954, Brasil 1964, Chile en 1973; dictaduras en nicaragua (Somoza), en Haití (Duvalier), en Chile (Pinochet) (Vega Cantor , 2007, p. 220)

En realidad, EEUU como país inscrito en la lógica imperialista busca motivos para justificar su dominación en el tercer mundo ante la opinión pública y cumplir con este objetivo es relativamente sencillo debido a que dispone de un gigantesco poder mediático que le facilita la tarea.

Si reflexionamos entorno a la idea de neutralidad, que muchos suponen existe, damos cuenta que los medios de comunicación carecen de ella, entre otras cosas, por razones simples entre las que se encuentran que éstas son direccionadas y agenciadas por poderes económicos que presentan la realidad con base en intereses propios y en muchos casos la idea no es informar, sino crear desinformación. Así pues, “Se ha difundido una cierta forma de ver los conflictos que corresponden a los intereses de los dueños de los medios, generándose una serie de estereotipos, de mentiras, de manipulación, de desinformación” (Vega Cantor , 2007, p.293)

El 11S y la guerra contra el terrorismo que este acontecimiento desencadena, son estrategias de guerra que obedecen a las necesidades intrínsecas del capitalismo estadounidense (Expansión, consecución de recursos materiales y energéticos) donde el papel que juegan los medios de comunicación implica hacer esfuerzos por mantener ocultas las verdaderas razones de este intervencionismo criminal yanqui en el mundo. Ellos dan justificaciones para el accionar de los EEUU ante los televidentes; colocando a los estadounidenses en la percepción colectiva como las víctimas del terrorismo del cual deben defenderse, generando en la población una cultura del miedo, donde se aprueban políticas que violan los derechos humanos en aras de devolverles la supuesta tranquilidad perdida.

Acerca de manipulaciones que hacen los medios de comunicación en relación con la dominación imperialista y sus mentiras, podemos citar dos casos en particular: la propaganda de la soldado Jessica Lynch en Irak, cuyo caso es manipulado, donde se inventan y exageran sucesos, presentado por el pentágono a los medios de comunicación y divulgado por éstos sin molestarse en verificación alguna. En segunda instancia, retomamos la historia del derrumbamiento de la estatua de Sadam Hussein, en Bagdad, acción ejecutada según los medios de comunicación por una turba iraquí, no obstante, una fotografía panorámica divulgada posteriormente demuestra que dicho monumento fue efectivamente derrumbado, pero, por los militares gringos cuya hazaña contó con la aprobación de los medios de comunicación asistentes.

De esta manera, como bien lo advierte (Vega Cantor , 2007, p.293) “Todo esto oculta las verdaderas razones de las guerras y agresiones, las cuales son reducidas al guión de cine tipo Hollywood en donde se enfrentan los buenos y los malos, siendo los primeros los Estados Unidos y sus aliados y los segundos todos los enemigos de esa potencia (entre los que se incluyen a los árabes, musulmanes, y lo que ahora se denomina genéricamente “terroristas”)

Referencias Bibliográficas

lainsignia. (08 de 09 de 2007). http://www.lainsignia.org/2007/septiembre/econ_004.htm. Recuperado el 01 de 04 de 2016, de http://www.lainsignia.org/2007/septiembre/econ_004.htm

Vega Cantor , R. (2007.). Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Bogotá: Colección ciencias sociales Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá.

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