¿El papel que ha desempeñado la mujer en la sociedad colombiana está contribuyendo a la construcción de una verdadera democracia igualitaria?

Monumento Antonia Santos - (Dominio publico)
Monumento Antonia Santos - (Dominio publico)

IVONNE DAYANA GOZALEZ

Para dar inicio, es importante dejar en claro ciertos aspectos y términos que van a esclarecer un poco el trasfondo de este conflicto, uno de ellos es el Género, entendido como el cual hace referencia a una forma de agrupación de los seres vivos, a la vista de las ciencias sociales, son el conjunto de características diferenciales entre hombres y mujeres, las cuales pueden compartir varios entre sí, por otra parte la sociología tiene una mirada enfocada a la sexualidad, a los valores y a las conductas que hacen referencia de acuerdo al sexo.

(http://definicion.de/genero/#ixzz41sEbVZIX).

Los estudios de género por su parte, hace referencia al género como una categoría social basados en algunos aportes que hace el feminismo contemporáneo, buscando explicar las desigualdades entre hombres y mujeres y haciendo un énfasis en el término multiplicidad de identidades, las cuales se conforman por una relación mutua que se ha generado desde lo cultural. El género entonces tiene varios componentes como lo es el psicológico, el social, el cultural y el biológico.

La perspectiva de género enmarca los marcos teóricos empleados para la creación de políticas y programas que buscan reconocer las relaciones principalmente de poder entre géneros que emergen del entramado social y sus relaciones sociales. Así mismo integra algo de la psicología social y la cohesión de las personas en los diferentes grupos sociales, generando códigos discretos para acceso a ellos, donde en ocasiones se evidencias comportamientos y actitudes discriminatorias hacia el género femenino, hacia la elección de credo y religión, edad, preferencia sexual, etnia y clase social. (Gomariz 1992).

En lo transcurrido de los años y los diferentes estudios d género, se han encontrado diferencias conceptuales, y esto realmente se debe al contexto histórico social y los roles que desempeñan los hombres y las mujeres en la sociedad en las diferentes décadas y periodos de la evolución del ser humano basado en los valores adquiridos y los procesos de socialización. (J. W Scott : J Amelang y Mary Nash 1990).

El feminismo en una parte trae a colación a Freud desde un punto de vista biologicista, sosteniendo que la “anatomía es el destino” donde el afirma que aquello que constituye a los individuos como mujeres u hombres puede estar determinado por el sexo, pero hace una precisión frente al concepto de femenino y masculino lo cual va mucho más allá del sustrato biológico, considera que estas están construidas en la interacción simbólico-cultural.

Se puede decir, que la teoría de Freud está basada en el sistema de parentesco lo cual permite cuestionarse que si las culturas son diferentes, ese entramado simbólico será entendido de manera diferente.

Por otra parte el construccionismo social dice que la masculinidad y el poder son resultado de un proceso de socialización en el que los hombres, cuando estos a su vez heredan el poder y que las personas de forma consciente y activa definen lo que significa ser hombres en la interacción diaria con otras personas (Connell, 1987).

Menjívar-Ochoa (2001) indaga la masculinidad desde las relaciones de poder que subyacen en el patriarcado y hace énfasis en las consecuencias negativas de esta hegemonía en la construcción de las identidades masculinas en los hombres.

Lo anterior da paso a dos conceptos que suscitan las perspectivas de género y son la equidad y la igualdad, desde una perspectiva de género y desde una perspectiva de derecho. En primer a medida, la equidad desde el derecho, hace referencia a la atenuación de la ley que aplicada con rigor se puede tornar injusta y la igualdad es la proporción y correspondencia de dos o más elementos como lo pueden ser los derechos, “Los hombres somos iguales” Iguales ante la ley, sin embargo, no es tan exacto que los hombres somos iguales. Lo igualitario debe ser el trato y las oportunidades que se brindan.

La equidad desde la perspectiva de género, que se entiende el trato imparcial entre mujeres y hombres, de acuerdo a sus necesidades respectivas, ya sea con un trato equitativo o con uno diferenciado pero que se considera equivalente en lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades. Por su parte la igualdad de género es positiva, pero requiere que exista una equidad de género.

Colombia, sin lugar a dudas, ha venido avanzando hacia la equidad y la igualdad respecto a los derechos de las mujeres en el ámbito laboral, académico, social y político; pero aún se necesita romper demasiados paradigmas de exclusión y de discriminación.

Las adversidades a las cuales la mujer colombiana tiene que enfrentarse en sus diferentes niveles sociales, son diversas, por ello abordar este tema en nuestro país exige la necesidad de reconocer todas sus facetas silenciosas, sus luchas infatigables, en medio de dificultades, pobrezas, e inseguridades.

OPINIÓN PERSONAL

Los seres humanos nos complementamos, nos necesitamos los unos a los otros para crear y preservar la vida, pero el sexo implica que necesariamente seamos diferentes, a nivel cultural, genético y químico. Frente a estas diferencias existen muchas personas que utilizan ciertas características para denigrar al mismo ser humano y muchas mujeres se ven y se sienten esclavizadas a estereotipos sociales, leyes, costumbres y creencias erróneas para no sentirse señaladas, y aquellas que dicen no temer a la crítica se enfrentan a ser visiblemente distintas, rebeldes y rechazadas por las mismas razones de no querer encajar en una sociedad machista y estereotipada.

La sociedad se ha encargado de fomentar y acrecentar las diferencias entre hombres y mujeres, diferencias culturales muy marcadas desde la expresión de sentimientos y es allí donde el cerebro actúa de acuerdo a la química cerebral que es diferente entre hombres y mujeres.

Es escandaloso decir que gracias a las secuelas de las guerras, donde los hombres ya no podían trabajar puesto que sus estados de salud no eran óptimos después de los enfrentamientos armados entre países, eran sus esposas quienes tenían que salir a ocupar el puesto que ellos venían desempeñando por años, “la cabeza del hogar”, ellas se vieron en la necesidad de sostener a sus familias y los gobiernos no podían oponerse, ya que no había quien realizara los trabajos. Es allí donde se ve en mayo esplendor la ruptura de las ataduras que las mujeres han llevado por años y desde entonces luchan por mantener su voz y su voto vigente en la sociedad.

Debido a esta revolución feminista que suscitaron las guerras, son los hombres que se niegan a entender que las cosas han venido cambiando, los que emprenden una persecución contra el género, obstaculizando el ingreso de mujeres al poder político, a las industrias y a cargos gerenciales.

Sin ir más lejos, el conflicto armado en Colombia ha generado situaciones de desprotección para la mujer, en donde las mujeres de bajos recursos se desempeñan en trabajos que no tienen reconocimiento, como son las actividades domésticas, igualmente las que están expuestas a todos los riesgos propios del ejercicio de la prostitución, dolorosa realidad de la cual no podemos olvidarnos, otras huyen en este momento a causa del conflicto con sus hijos a cuestas, buscando refugio y sobrevivencia, estando expuestas a miles de abusos.

En la clase media baja se pueden encontrar mujeres que centran todas sus posibilidades de realización personal son ubicarse en negocios como vendedoras, cajeras o como empleadas de oficios de nivel similar, quedando a la vista de prejuicios y menosprecio social, al considerarlas marginales y con salarios que no compensan el trabajo realizado. Y finalmente las mujeres de nivel económico más alto, se evidencias también varios obstáculos, ya que esta población es la más marcada por los estándares sociales, en donde le debe respeto a su esposo, que aunque tenga dinero debe presumir en los clubes pero sin aras de escalar.

Respondiendo a la pregunta hipótesis, para algunos la respuesta sería en definitiva “NO” desde una posición de machismo retrogrado, donde las esferas sociales se movían por la masas y los preconceptos socialmente aceptados de una mujer sumisa y entregada al hogar, donde antes era concebida como inimputable, y no considerada como persona de derecho, evidenciando carencias educativas por que no se le era permitido el acceso a la educación, tampoco podía votar y era su esposo quien tomaba las decisiones por ella en todos los aspectos, hoy en día pienso que la respuesta ahora es contraria, que la mujer SI ha venido generando cambios al momento de empoderarse de sí misma y de entender que es un ser de derecho, y poco a poco ha venido escalando en el haber social y la cultura se ha ido adaptando a estos cambios, pero los esfuerzos generado hasta hoy, siguen demostrando, no alcanzan, ya que en enColombia las mujeres hoy por hoy siguen siendo objeto de discriminación.

“De nada sirve la homologación de la mujer y el hombre en el terreno laboral, si no se equipara la oportunidad de acceder a la capacidad de ejercer; de nada sirve la discriminación positiva tendiente a garantizar la equitativa participación de la mujer en los cargos administrativos, si su aplicación ha quedado suelta al arbitrio de los gobernantes; de nada sirve el postulado constitucional que posibilita a todas las mujeres a elegir y ser elegidas, si no se posibilita la igualdad efectiva y real de la mujer dentro de la conformación de las listas de los partidos políticos”. La participación de la mujer no es un asunto exclusivo de las mujeres, debe ser postulado y máxima de la Democracia. Su nombre debe encumbrarse en ella porque no solo es equivalente a igualdad y equidad, sino que es sinónimo de existencia perenne. (Martínez Rosmery)

Be the first to comment

Leave a Reply