El “Género Fuerte” violentado

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HÉCTOR PÉREZ CARDONA

La estigmatización de la Mujer ayer, hoy y siempre

Planteamiento del Problema

Es ampliamente conocido que las mujeres gozan de menos derechos que los hombres en una gran parte del mundo, quedando claro que los gobiernos de turno y las religiones juegan en estas luchas un papel retrógrado y promueven el mantenimiento de las más odiosas diferencias de género. En casi ningún estado o sociedad llegan a reconocer que son ellos los causantes de atropellos y persecución sistemática contra la mujer, y lo que es peor aún, no promueven mecanismos eficientes de normas a favor del mal llamado sexo o “género débil”.

Hipótesis

La mujer ha constituido siempre una parte determinante que sustenta el tejido social en todas las culturas y ha tomado forma como elemento ineludible de la mayor parte de los parámetros y referencias en el ámbito social, elemento central de la sociedad y la familia. Sin embargo, dicho protagonismo no ha sido argumento suficiente para provocar a lo largo de la historia un reconocimiento explícito con respecto al hombre, en la igualdad de derechos legales, de representatividad dentro de las instituciones establecidas o simplemente de reconocimiento social en cada uno de los núcleos donde se encuentra. Al contrario, se pueden ponderar teorías que han sustentado la subordinación de la mujer, como algo "natural" y que ha existido siempre. En este sentido cabe resaltar que la historia, por lo general, ha sido escrita por hombres, para hombres y en un mundo de hombres, donde lo femenino siempre estuvo oculto.

Mi propuesta con este ensayo es generar conciencia colectiva, a partir de una realidad individual, que nos detengamos a pensar por un momento en la situación que padece el género femenino ante la constante violación de sus derechos; y el sometimiento cotidiano que padece en países que se presumen de libres y democráticos. Hacer un llamado para que se avance en la implementación de marcos legales que efectivamente protejan y consideren a la mujer como un ser en igual de condiciones y oportunidades, y para que aquellas religiones o grupos religiosos ortodoxos, se detengan a pensar que ese dios que tanto defienden, no es un dios excluyente.

Marco Teórico

El Judaísmo y el Cristianismo, en su libro sagrado, la santa Biblia hablan que cuando Eva se dejó tentar por la serpiente e indujo a Adán para que también comiera del fruto prohibido, Dios en castigo le dijo: aumentaré tus dolores cuando tengas hijos y con dolor les darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido y él tendrá autoridad sobre ti; desde ahí comenzó el calvario en la vida de la mujer a través de todos los tiempos, creada para resolver la soledad de un hombre, (Adán); estableciéndose así la subordinación de la mujer desde la misma creación donde enseña que el gobierno, la responsabilidad y la iniciativa recaen sobre los hombres y que la mujer debe seguir, obedecer y depender del hombre en sus decisiones. Tan catastrófico fue el efecto de ese acto que nunca más por determinación divina se le permitió a la mujer asumir ninguna posición de liderazgo sobre el hombre.

Además, la situación de sumisión a la que está sometida la mujer no es exclusiva del mundo cristiano y del judaísmo, ya que el islamismo también es protagonista de esas prácticas.

En un fragmento del Corán podemos contemplar esta dominación: “Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres.

El propio Mahoma comparaba a las mujeres con el caos social, de ahí que se les niegue la toma de iniciativas. En el Corán aparecen conceptos que definen las mujeres como ciudadanas poco cooperadoras y fiables.

Según testimonios de familiares y amigos que han compartido espacios laborales en países como Malí, Guinea Bissau y Nigeria, continente africano, tierras donde se practica el Islamismo, la mujer está restringida al ámbito doméstico, depende económicamente de su marido; al igual queel acceso a la educación está vedado, casi el 90% de las mujeres son analfabetas; en el mundo sólo puede desempeñarse en sectores que son poco apreciados por el hombre, como puede ser el oficio de maestra, enfermera o comadrona.

Debido a la rivalidad entre el mundo oriental y el occidental, está prohibido adoptar costumbres occidentales ya que se consideran pecaminosas; la mujer no puede vestir ni maquillarse a la manera occidental y en muchos casos, deben vestir la burka, especie de traje que cubre todo su cuerpo desde la cabeza a los pies. La visión del cuerpo en el mundo musulmán está llena de prohibiciones, a causa de los valores religiosos y sociales. El mundo femenino es una amenaza constante para la pureza masculina, el hombre debe protegerse contra ese ser maléfico, y aparentemente débil, pero capaz de arrastrarlo hacia la rebelión contra la voluntad divina.

De ahí que la mujer deba ocultar su cuerpo mediante la reclusión, y lo que es peor aún, algunos rituales denigrantes y violatorios de la condición humana: se le practica la ablación del clítoris para que no pueda gozar del sexo, pueda ser aceptada por la comunidad, pueda ser respetada por los hombres y pueda un día llegar a contraer matrimonio. La mutilación genital femenina es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos. Su forma más severa es la infibulación, también conocida como circuncisión faraónica. El procedimiento incluye la clitoridectomía (por la cual se extirpa total o parcialmente el clítoris), la escisión (extirpación de la totalidad o parte de los labios menores) y la ablación de los labios mayores para crear superficies de carne viva que después se cosen o se mantienen unidas con el fin de que al cicatrizar, tapen la vagina. Se deja una pequeña abertura para permitir el paso de la orina y del flujo menstrual. La mutilación genital puede provocar la muerte. En el momento en que se lleva a cabo, pueden presentarse dolores, conmoción, hemorragias y daños en los órganos que rodean el clítoris y los labios. (psicologia.laguia2000.com, 2013)

El primer acto sexual sólo puede realizarse después de la dilatación gradual y dolorosa de la abertura que ha quedado tras la mutilación. En algunos casos, es necesario practicar una incisión previa. Algunas recién casadas sufren graves heridas a causa de incisiones mal realizadas por sus esposos.

En el parto normalmente es necesario practicarles un corte para permitir la salida del niño, tras el alumbramiento, a menudo a las mujeres les vuelven a practicar la infibulación.

Las mutilaciones revelan sentimientos de ansiedad, terror, humillación y traición, la mujer es especialmente vulnerable a los problemas psicológicos, al estar atrapadas en las normas sociales de su comunidad y las de la cultura mayoritaria. La mutilación genital se practica debido a una identidad cultural, sexual y religiosa.

También se considera necesaria la mutilación para que la niña sea plenamente considerada como mujer. Se cree que la ablación del clítoris y de los labios incrementa la feminidad, término que a menudo es sinónimo de docilidad y obediencia. Regularmente se invoca a la religión como una de sus razones.

El concepto de la mujer en el mundo del Islamismo es el de un ser infrahumano, sumiso y tonto que es feliz viviendo en la degradación y miseria institucionalizada propia de la sociedad patriarcal en la que vive.

Así queda claro que la vida de estas mujeres no se parece en nada al cuento de hadas de “Las Mil y Una Noches”, y eso lo saben los hombres musulmanes y todo turista que se acerque por esos parajes. La mayoría de las mujeres realizan una gran cantidad de trabajos que a menudo no son reconocidos como tejer alfombras, montar collares, trenzar cuero y coser, además de trabajar en la agricultura, en la industria ligera, en el sector servicios, sin olvidarnos de la limpieza, la cocina y el cuidado de los niños.

La maternidad está considerada como una consecuencia esperada pero no deseada del matrimonio, o como una obligación para las mujeres casadas, el papel de la madre está representado por la interioridad de la casa familiar y está asociada al pasado común, a la tribu o grupo social, mientras que el padre domina en el espacio urbano.

La incomunicación entre los cónyuges, casi desconocidos, a causa de una unión forzada o precoz, una sexualidad que depende exclusivamente del capricho del esposo, quien impone su voluntad, una relación de poder basada en la violencia, donde el marido ejerce de tirano y la mujer de víctima sumisa, el miedo a la esterilidad que la obsesiona, son algunas de las causas que llevan a la mujer en el mundo islámico a tener hijos.

Desde siempre, el ideal islámico de la belleza femenina es la obediencia, el silencio y la quietud, o sea, inercia y pasividad. Estos tres aspectos de la belleza musulmana son las tres virtudes fundamentales del creyente ante la presencia de Dios.

El creyente debe dedicar su vida a obedecer y venerar a Dios y a cumplir sus deseos, y eso es lo que tiene que hacer la mujer pero con su marido, porque la obediencia al marido no es un reglamento sin importancia sino que es un elemento central y clave para hacer viable el sistema.

La condición de la mujer y del hombre tiene la misma finalidad pero giran alrededor de polos diferentes. La vida de los varones gira entorno a la voluntad divina, mientras que la de las mujeres lo hace alrededor de la voluntad de los varones creyentes. En ambos casos el elemento humano debe ser eliminado para dejar paso a lo sagrado, lo divino y lo sobrehumano.

En los fundamentos ideológicos de la familia musulmana solamente se condena a la mujer a la monogamia y al control de sus impulsos sexuales. Para los hombres no existen limitaciones y pueden tener tantas parejas como quieran. Todo hombre tiene derecho a cuatro esposas legales y a tantas concubinas como quiera. Además, por medio de la repudiación puede cambiar de parejas sexuales tantas veces como quieran. (eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com, 2012)

En países africanos como Mali, y según lo manifestado por familiares que vivieron en ese país por cuestiones laborales, tienen como costumbre cultural estirarles los senos a las mujeres una vez dan a luz por primera vez, con el objetivo de amamantar más fácilmente a sus bebés, pues las mujeres son las que tienen que entenderse con las labores del campo mientras los hombres se quedan al cuidado de la casa. Esta práctica consiste en que los hombres de la comunidad halan con fuerza los senos de la mujer hasta desgarrárselos y así poder estirarlos y hacer que cuelguen fácilmente hacia atrás. Como ellas llevan sus bebés amarrados a la espalda, tiran el seno por encima del hombro para que el niño se amamante con facilidad. Costumbre que va en detrimento de los derechos de las mujeres.

En otras culturas como en las occidentales, el papel que ha tenido la mujer a través del tiempo ha sido de suma importancia para el desarrollo de la humanidad, más no de su propio desarrollo, sin embargo, siempre se le recluyó a la oscuridad del olvido. “Los hombres han sido dictatoriales con las mujeres, ellas prácticamente no han tenido historia, han sido utilizadas, esclavizadas, adornos en ocasiones, objetos de placer muchas veces, amas de casa en todo momento. Mientras que el hombre sale, la mujer está en el hogar. La historia siempre ha mencionado a los hombres como importantes personajes, pero no toma en cuenta la mujer que se encuentra a su lado, esta es una situación obvia si observamos la desvalorización que ha tenido el sexo femenino al pasar de los años. (psicologia.laguia2000.com, 2013)

Para comprender esta situación analicemos el problema de la opresión de la mujer a través de la historia.

“En el antiguo hogar comunitario, que comprendía numerosas parejas conyugales con sus hijos, la dirección del hogar confiado a las mujeres, era también una industria tan necesaria como el hecho de proporcionar los víveres, cuidado que se confió a los hombres”.

En esta etapa de la historia, la estructura social le da a la mujer y a su labor, un valor de suma importancia, tanto por su papel como madre, como por su lugar en la vida económica de la comunidad.

Se puede decir que en esta época de la historia se encuentra rastro de opresión, por la sencilla razón de que no existía propiedad privada y todos los bienes eran de la comunidad, una gran familia.

“El nacimiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas de la casa; la mujer se vio agradada, convertida en la servidora, en un simple instrumento de reproducción”.

El desarrollo económico de la sociedad ha determinado la modificación de la estructura familiar, y con ello el papel que juega la mujer. Por eso, al aparecer la monogamia y al ejercer el hombre un papel activo y ella pasivo, se ve menospreciado el papel de la mujer en el trabajo, de esta manera la familia monogámica desde sus principios tuvo implícita la desigualdad social de los géneros, lo cual fue uno de los primeros antagonismos en el seno de la especie humana y la primera opresión de clase, con la del sexo femenino por el masculino”. (psicologia.laguia2000.com, 2013)

En nuestra sociedad las expectativas de realizarse individualmente y poseer una personalidad desarrollada es casi nula o difícil de lograr, mientras no se rompa con los antiguos prejuicios y enseñanzas que menosprecian a la mujer.

La mujer no sólo es oprimida a nivel ideológico, cultural y psicológico. No sólo es dependiente, postergada y considerada como objeto sexual, sino que fundamentalmente sufre la explotación económica. La base de la opresión es la explotación.

Nos podemos dar cuenta de esto en la caza de brujas, fenómeno que arrasó Europa durante más de doscientos años, donde se muestra la despiadada subyugación de la mujer y la traumática violencia y la desigualdad de la que el capitalismo se ha nutrido desde su creación. Cientos de mujeres fueron juzgadas, torturadas, quemadas vivas o colgadas bajo la acusación de haber vendido su cuerpo y alma al diablo, o mediante la hechicería haber causado la muerte a vecinos, destruido cosechas o ganado, desatando tormentas y muchas otras abominaciones; en otras palabras, cualquier inconveniente que ocurriera en cualquier momento de la época era susceptible de ser producto de las brujas. De dónde surgió esta avalancha de histeria que se llevó la vida de tantas desgraciadas, muchas de las cuales es innegable que nunca montaron en escobas.

No fue obra de campesinos ignorantes, sino una política planificada por el estado y la iglesia, los estamentos gubernamentales de la sociedad, quienes inventaron y explotaron el miedo a las brujas para rediseñar la sociedad europea en un nuevo paradigma que colmara sus intereses con el objeto de confundir a la población con una enorme exhibición de fuerzas, suavizando así la oposición a la implantación de reformas drásticas e impopulares e induciendo a que aceptaran los elementos fundamentales de la restructuración de la sociedad medieval. Este tipo de cruentas ejecuciones no tendría como objetivo únicamente castigar a las brujas, sino mostrar gráficamente las consecuencias de cualquier tipo de desobediencia al clero o a la nobleza. Pero en concreto la quema de estas mujeres mal llamadas brujas pretendía aterrorizar a las mujeres para que aceptaran un nuevo orden patriarcal en el cual su cuerpo, su fuerza de trabajo y su poder sexual y reproductivo quedaran a disposición del estado y fuera transformado en capital económico. (eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com, 2015)

En la inquisición miles de mujeres fueron quemadas en la hoguera, acusadas vilmente de practicar la hechicería. Si los miembros de la iglesia católica se enteraban que una mujer viuda o soltera era heredera de alguna fortuna buscaban el medio de hacerla pasar por bruja y así la iglesia heredaba los bienes de la condenada a la hoguera. Miles de mujeres inocentes fueron exterminadas.

Brujas eran aquellas mujeres que de una manera u otra ofrecieron resistencia al establecimiento de un orden social injusto; las brujas representaban un mundo que los nuevos amos de Europa ansiaban destruir: un mundo con liderazgo femenino, sólido, un mundo cuyo núcleo fueron las comunidades y conocimientos locales, un mundo vivo con posibilidades infinitas, un mundo rebelde.

La igualdad entre hombres y mujeres sólo podría lograrse a partir de una revolución socioeconómica y política que derrumbe este sistema. El papel actual de la mujer en gran parte de las culturas ha cambiado progresivamente y en muchas sociedades se ha logrado la igualdad legal en los derechos con el hombre. Pero esto no es sinónimo de una comprensión real sobre este hecho, ni tampoco del reconocimiento integral de lo que implica, porque a pesar de los grandes avances conseguidos, se siguen cometiendo actos de injusticia contra las mujeres en las diferentes culturas.

Saber el cómo y el cuándo los hombres empezaron a atribuirse el poder sobre las mujeres es una incógnita. Las crónicas, los documentos históricos y los estudios sobre este tema no han logrado desvelar cuál fue la causa de una situación que ha perdurado por siglos, y que aún hoy sigue vigente en la mayoría de las sociedades.

Aunque esta pregunta no tenga una respuesta concreta, en la mayoría de las leyendas y mitos recogidos de la cosmovisión de los diferentes grupos humanos, se puede encontrar la presencia femenina como parte fundamental de la cultura material y de los sistemas de producción social. Por ejemplo, en culturas de habla hispana, denominaciones y aspectos recurrentes, tales como "la madre tierra", "la madre patria", "la fertilidad", "la siembra", "la cosecha", "la luna" o "las fiestas" son, entre otros, elementos que conforman lo femenino; no sólo desde el punto de vista simbólico, con el enriquecedor contenido que algunas de estas expresiones encierran, sino también en la práctica de lo cotidiano.

Existen varios tipos de culturas donde la mujer pudo haber tenido más o menos un papel de paridad o incluso de predominancia política. Sin embargo, se ha podido observar que esta situación cambió a raíz de las políticas impuestas por la dominación colonialista. Como ejemplo, se puede mencionar las islas Cook, donde las mujeres fueron tradicionalmente activas en la política, llegando incluso a gobernar sus pueblos. En algunas zonas del África occidental existieron, hasta la colonización, pueblos en los que las mujeres ocuparon cargos de poder y políticos, donde eran independientes y respetadas y no se daba importancia a su virginidad.

En la sociedad occidental, el arte, la arquitectura, la literatura, el gobierno, la música, la ciencia y todas las áreas de conocimiento estuvieron vetadas durante siglos a las mujeres. Únicamente se observan algunos casos, a partir del siglo XIV, de algunas mujeres que buscaron salir del anonimato impuesto a través de las letras, pero que no lograron el impacto deseado.

Sólo hasta el siglo XIX se empezó a gestar una lucha que posibilitó ganar un mayor espacio en estas áreas de conocimiento, exclusivo hasta ese momento para los hombres. Sin embargo, cabe resaltar el importante papel que jugó la revolución industrial en estos cambios, provocando en determinadas zonas la ruptura del modelo doméstico tradicional y abriendo camino para que las mujeres formasen parte del engranaje productivo. El paradigma establecido sobre la no-participación de la mujer en lo público comenzó a transformarse.

Sin embargo, la realidad demuestra que sus logros son incipientes con relación a muchas sociedades actuales, en donde la cultura, a través de la tradición, legitima la desigualdad entre hombres y mujeres. En numerosos países la violación de los derechos fundamentales hacia la mujer se toma como algo "natural" por parte de algunos gobiernos extremistas, que ven en su subyugación el "mantenimiento puro de la cultura", instituyéndose en la sociedad una misoginia colectiva hacia todo lo que represente lo femenino. Hoy existen muchas culturas donde la mujer no tiene prácticamente ningún derecho.

Si bien en la sociedad occidental se han logrado importantes avances en las problemáticas que afectan a las mujeres, por ejemplo al apoyo de los movimientos feministas, todavía se siguen presentando casos que muestran la gran desigualdad existente, lo que refleja que esta lucha tiene aún mucho camino por recorrer. La propia sociedad occidental está compuesta por un escenario donde la participación de la mujer en el ámbito público es mínima, la desigualdad de sueldos es alta y aspectos tales como la violencia intra familiar se muestran de forma peligrosamente habitual.

En países menos desarrollados, donde la injusticia social y las desigualdades tienen niveles muy altos, se puede observar cómo la mujer sufre más la pobreza que el hombre. Las tradiciones culturales en países que practican la ablación genital (ejercida por las mujeres ancianas de los grupos), la selección sexual, el nulo reconocimiento a sus derechos mínimos de atención médica y de educación, y toda clase de maltratos contra lo que represente el mundo femenino, son entre otros, muchos de los problemas a los que las mujeres han estado sometidas durante siglos. Estos maltratos siguen coexistiendo como una más de las variables que marcan la asimetría entre los pueblos. (laguia2000.com, 2013)

En medio de este complejo panorama sociocultural, entran en juego la tradición y la educación, dos realidades fundamentales, a través de las cuales se ha fomentado la desigualdad entre los géneros, y es precisamente en manos de las mujeres donde ha descansado la socialización que reproduce la dominación del hombre hacia la mujer y la sumisión de esta hacia ellos. Sin embargo, este escenario es mucho más ambiguo y complicado de lo que parece, en tanto que, observarlos sin tener en cuenta las reglas que subyacen y le dan vida a estos comportamientos, así como las tramas simbólicas que los sustentan, es dejar por fuera el camino hacia posibles respuestas.

Podemos agregar que, la mujer, el mal llamado sexo débil ha demostrado a través de la historia su capacidad de fortaleza para sobrevivir y resistir a toda adversidad puesta en su camino por su compañero: el hombre.

Conclusión

No son pocas las luchas que la mujer ha tenido que batallar para lograr un puesto en la sociedad, en el mundo laboral y en el mundo de la política. Creada con el mismo intelecto del hombre ha sido subvalorada y temida, considero que ese temor del hombre por considerar sus capacidades muy desarrolladas es lo que ha hecho que le viole sus derechos, la quiera enclaustrar, no sean reconocidos sus triunfos y no sea equitativo al pagar un salario justo por su trabajo. No son todos los países los que reconocen y le dan el valor que la mujer tiene y se merece y hay equidad de género y se reconoce su apoyo laboral al trabajo del hombre, pagándole lo justo.

Actualmente las mujeres tienen pleno protagonismo, invaden las universidades y compiten con los hombres en todas las áreas de la sociedad, tanto en los puestos de trabajo de jerarquía como en las investigaciones científicas y la medicina, los puestos de más alto nivel y en todos los puestos de la cultura. Pero con estos logros también aparece otro flagelo que agobia, maltrata, atropella y degrada a la mujer: el acoso sexual y laboral. El acoso sexual muchas mujeres lo consienten y aceptan en busca de un ascenso laboral o una mejor remuneración que mejore su calidad de vida.

También en la actualidad la mujer se ha convertido en enemiga de la misma mujer, pues sus deseos de poder y de querer sobresalir la ha llevado a lanzar una persecución de sus mismas congéneres, llegando así al revanchismo, a la envidia, a degradar la imagen de otras mujeres y a buscar competir por tener fácilmente lo que otras mujeres con esfuerzo han logrado.

Otro asunto en el que la mujer se ha involucrado de manera irresponsable es la de competir por la libertad sexual que el hombre siempre ha tenido, convirtiendo este deseo en libertinaje, y en su afán de lograrlo ha traspasado las barreras de la moral, ha dejado atrás muchos valores y como resultado de esto encontramos hogares destruidos, cantidades de divorcios y separaciones, embarazos a temprana edad, madres solteras enfrentándose al difícil trabajo de sacar adelante sus hijos sin el acompañamiento de la figura paterna, niños abandonados, se disparó la tasa de abortos y con un agravante más: Que se ha desatado una gran violencia contra la mujer a través de delitos atroces como el feminicidio que tiene como fin principal tratar de hacer desaparecer la figura femenina o los fatídicos casos de desfiguración de su rostro con sustancias químicas, tan común en estos tiempos en Colombia, y algunas regiones de Asia y Africa.

La mujer siempre ha sido, es y será una víctima del hombre, de la sociedad y de una política pública mal estructurada, que no ha legislado de manera drástica en favor de estos derechos de la mujer y no ha tomado medidas preventivas que la protejan.

Se suele decir que podemos medir el aspecto moral de una nación por cómo trata a sus mujeres.

“Enseñémosle al hombre a respetar y a la mujer a no temer”.

Bibliografía

  • eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com. (2012). La Mujer en la Cultura Islàmica.
  • eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com. (2015). Quienes Fueron las Brujas, Terror Patriarcal en la Gestacion del Capitalismo.
  • http://psicologia.laguia2000.com/general/el-rol-de-la-mujer-a-traves-de-la-historia. (2013). El Rol de la Mujer a travès de la Historia .
  • laguia2000.com. El Rol de la Mujer a travès de la Historia.

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