Las secuelas psicológicas de la guerra

Fotografía perteneciente al archivo Creative Commons de Wikipedia

Gloria García Villa

Para abordar el tema debemos analizar los crímenes contenidos en el Estatuto de Roma en comparación con la legislación colombiana, la relación y diferencia entre derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH) desde la población civil y desde lo impuesto actualmente en el mundo.

Se dice que la guerra es una constante, debido a esto se imponen reglas y normas para su conducción, buscando que sus consecuencias sean lo menos grave posibles. Respecto a esta situación, el derecho internacional ha puesto unos umbrales de protección, creando unas normas basadas en los derechos humanos y el DIH.

Por una parte, en todos los tiempos de paz los derechos humanos son de obligatorio cumplimiento, se aplican en toda situación, son promocionales, protegen a todas las personas sin distinción, son generales y su cumplimiento legitima a la autoridad. Por su parte, el DIH es válido en situaciones de conflicto armado, su base es la supervivencia, se dirige a la población civil, busca proteger al no combatiente, no tiene relación con la autoridad y la legitimidad misma, impera bajo el principio de distinción, es de índole particular y excepcional. Los dos tienen el mismo origen histórico y filosófico pero no la misma fuente, son próximos, complementarios pero distintos. La violación de estos dos regímenes de protección constituye crímenes contra la humanidad.

Con esto llegamos al estudio de los principios aplicables a las víctimas del conflicto: principio de neutralidad, de normalidad y de protección. Esto para hablar de la tutela que incluye la protección a la vida; hoy en día protege al colectivo y no al particular. que responde con la protección aplicado del Estatuto de Roma para la Corte Penal Internacional y el derecho penal en esta situación actúa como instrumento de prevención y represión no sin antes hacer una observación de los hechos para aplicar correctivos así tipificando los crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El Estado colombiano con la firma o suscripción y ratificación de dichos textos internacionales otorgan el carácter obligatorio a su cumplimiento por vía del bloque de constitucionalidad y por tanto no solo se protege a las personas sino que también sus bienes.

Dichos tratados regulan todo el principio de protección de bienes y derechos, las personas que cobija esta protección, el alcance y los limites.

En cuanto al derecho interno, el código penal habla de los delitos contra los delitos y bienes protegidos del DIH, así mismo el artículo 93 de la Constitución Política de Colombia muestra el bloque de constitucionalidad, una remisión a los tratados suscritos y ratificados en Colombia que pone en un mismo nivel tanto a la Constitución como a los tratados y convenciones.

Derechos humanos vulnerados

“En esta edad oscura en la que vivimos, bajo el nuevo orden mundial, compartir el dolor es una de las condiciones previas esenciales para volver a encontrar la dignidad y la esperanza. Hay una gran parte del dolor que no puede compartirse. Pero el deseo de compartir dolor si puede compartirse. Y de esa acción, inevitablemente inadecuada, surge una resistencia”, John Berger.

La OMS calcula que, en este tipo de conflictos, el 10% de las personas que viven experiencias traumáticas suelen sufrir graves problemas de salud mental. Otro 10% sufrirá de comportamientos que dificultarán su capacidad para vivir con normalidad. (1)

La guerra no perdona absolutamente a nadie. Por el contrario, vulnera y ultraja a las mujeres, a los niños, las niñas y los adolescentes. También daña al hombre, quien es la viva voz de la guerra, cuando al ser parte de la fuerza pública es lesionado, cercenado, mutilado. Esta deja, tanto en unos y como en otros, no sólo daño físico sino daño en los más profundos sentimientos de estas mujeres, niños y hombres soldados. Estos daños son conocidos como secuelas psicológicas y trastornos mentales, como el trastorno de estrés postraumático.

Existen estudios científicos, como es el caso de los psiquiatras norteamericanos, que hicieron significativos aportes al desarrollo de la Psiquiatría Militar durante la II Guerra Mundial. Esto se tradujo desde la implementación de sistemas de detección de probables psicopatologías en los soldados antes de enviarlos al frente de batalla (con cuestionarios especiales), hasta la presencia de especialistas en salud mental en el área de combate para facilitar una rápida recuperación de los soldados con síntomas psíquicos, sin tener que enviarlos a hospitales alejados. (2)

La presencia de la ciencia psiquiátrica se hizo ostensible en el ámbito y la sanidad militar, sobre todo en la marina norteamericana que pasó a disponer de 980 psiquiatras durante la contienda. El día que terminó la guerra quedaron en total 2400 psiquiatras, 400 psicólogos clínicos, 700 asistentes psiquiátricos y 800 enfermeros psiquiátricos, que trabajaban para el ejército en 931 hospitales; además de todos los problemas psicopatológicos derivados de la violencia se unió el exagerado aumento de la toxicología en los combatientes. (3)

El aspecto político, económico y social también se destruye por culpa de la guerra, perdiéndose así valores éticos y morales de todo un conglomerado. Es común escuchar las ideaciones de venganza o suicidas de las personas víctimas de la guerra, como quiera que no se perdonan, y no perdonan a quienes le cambiaron sus historia de vida. Deben continuar con una vida, para ellos incompleta, entrando en crisis emocionales que afectan su esferas psicosomáticas, esto es las psicofísicas o fisiológicas, sufriendo de problemas digestivos, presión arterial, entre otros malestares. Todo a causa del duelo que, de un momento para otro, los dejó incompletos. Por otro lado, la esfera de las relaciones interpersonales también se ve afectada. Presentan aislamiento; en lo conductual, irritabilidad, agresividad y sentimientos de culpa; este último es especial para el caso de aquellos seres queridos que no aparecen porque no saben dónde y en qué condiciones ha quedado el cuerpo de aquel desaparecido. Además, existe otro proceso largo para cuándo deben estar sometiéndose a la identificación de N.N. esperando encontrar e identificar a su familiar desaparecido.

Todo a causa de la Guerra.

Bibliografía

1. Adrián F, Gastón H. Fisbein. [En línea] La salud y la guerra. Disponible en: www.mercuriodelasalud.com.ar/secciones. Consultado Dic 2, 2006.

2. Carvajal C. Trastorno por estrés postraumático: aspectos clínicos. Rev Chil Neuro-Psiquiat 2002; 40 (Suplemento 2): 20-34.

3. Barcia D, Arab K. Algunas consecuencias psicológicas y psiquiátricas de la violencia de la guerra. [En línea] Interpsiquis. Disponible en: www.interpsiquis.2002 . Consultado Noviembre.

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