Gobierno tripartito en entidades públicas

Alexander Villamarín Naveros

¿ Y si un día pensamos en serio respecto a lo público como cuestión de todos, lejos de la óptica reinante que visualiza la cosa pública como el feudo momentáneo de quien ostenta posiciones de poder en razón a un mecánico proceso de cobertura democrática, donde en una jornada denominada “elecciones” las votaciones se reparten entre un grupo de candidatos de los que uno de ellos obtiene más votos que cada uno de los otros considerados individualmente. Pero que, si en la misma se sumasen los votos obtenidos por los votos en blanco, o los derrotados o se tuviera en cuenta a los abstencionistas se conseguiría una gran mayoría, demostrando así que el proclamado vencedor está muy lejos de ser tal? Suele decirse entonces de manera ingenua: ¡¡ El ganador es tal, el ganador es Pascual!! ¡¡ Un triunfo para la democracia!! Cuando la realidad dista mucho de tal hecho.

Esa es la Democracia clásica, nos alineamos pacientemente frente a un cesto donde votamos el voto, en busca de un visto bueno o certificado electoral propio del ciudadano calificado, esperando que el ganador disponga a bien tenga de la res pública conforme a su real parecer o entendimiento.

Pero ¿por qué dejar al capricho de este nuevo personaje, de este eventual ganador, la decisión de la administración y peor aún la entrega a personajes absolutamente desconocidos para la sociedad de todas las instancias de una entidad pública que hacen parte de la administración para la cual fue elegido?

Rápidamente se contestará diciendo: el vencedor escoge al elegido a fin de hacer terrenal su propuesta política garantizando leche y miel para todos, tal cual lo prometido. Argumento lógico en Ministerios, por ejemplo, pero en ¿todas las entidades del Estado? Mucha Leche y mucha miel enferman a cualquiera por tanto lo aquí propuesto es un manejo directivo tripartito!.

La idea es tan simple como vieja; planteada hace casi ya un siglo en la Revolución Universitaria de Córdoba se basaba en un gobierno universitario constituido por tres estamentos, a saber: estudiantes, profesores y representantes del estado, los cuales de manera conjunta elegirían una autoridad máxima y a su vez, ejercerían la Dirección del Alma Mater. Se propone entonces llevar esta idea al interior de las entidades estatales mediante un gobierno tripartito en el que representantes del gobierno nacional, trabajadores y representantes de los usuarios trabajen de manera conjunta en la Dirección y lineamientos de las entidades públicas.

Obviamente esta idea va dirigida para aquellos que aun piensan que la jerarquía y la autoridad no son valores absolutos sino en tanto sirven para el cumplimiento y mantenimiento de los fines superiores de la sociedad; y por tanto entienden a la democracia no solamente como una forma de llegar al poder, sino también como una forma de ejercerlo; y entienden además, que el conglomerado social denominado sociedad debe interactuar de tantas formas como sea posible en las decisiones públicas que van a afectar su forma de vida; para todos ellos, puede ser que el gobierno tripartito sea una opción para analizar críticamente y eventualmente con miras a su experimentación.

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