El sistema democrático en Colombia; procedimiento de elección de tendencia plebiscitario contestatario.

Alejandro Badillo Rodriguez

Introducción

El sistema democrático ha pasado de un ideal político a un procedimiento material utilizado por la mayoría de estados por lo que ha sido revisitado el concepto por distintos teóricos. como ejemplo pueden observarse los estudios de Luhmann que desde su visión sistémica de la democracia plantea la superación de las complejidades orgánicas a través de la autopoiesis, con la cual se sustenta la democracia electoral representativa, Habermas y su modelo de democracia discursiva y la democracia deliberativa planteada por Rawls, son intentos de reconstruir los fundamentos de la democracia intentando la construcción de un modelo incluyente y participativo, principios incluidos en el acto constitucional. Las críticas resultantes de las distintas posturas teóricas han planteado la existencia de una crisis en los procedimientos de la democracia ya que si bien, decantan aspectos que evidencian la crisis de este procedimiento, no logran plantear soluciones tangibles o concretas.

En Colombia con la entrada en vigencia de la Constitución Política de 1991 se incorporaron instituciones centrales como la democracia participativa y el Estado Social de Derecho con las que se buscó democratizar no solo la política sino también la sociedad. Con el modelo de democracia participativa se intento cambiar la forma tradicional como se había concebido la democracia desde los inicios de la República, esto es, se buscó cambiar el paradigma de la democracia electoral representativa, y así, se incluyeron en la Constitución elementos de democracia directa y semidirecta[1] junto con los elementos de la democracia ya existente, como el referendo, pero también se amplió el concepto de democracia hacia una democracia constitucional[2], esto es, un Estado con una constitución de vocación rígida jerarquizada y definida como norma de normas, que incorpora un clasificación en el catalogo de derechos constitucionales como son: derechos sociales, individuales y colectivos, además de establecer un control constitucional jurisdiccional; y, finalmente se incorporaron distintos ámbitos de participación política y social.

Por tanto se infiere que en la Constitución Política de Colombia la “democracia participativa” existe en un sistema en donde confluyen con los demás tipos de democracia, en la medida en que en los procesos de toma de decisiones se vale de las instituciones de las democracias directa, semi-directa y representativa, intentando una participación de la sociedad en nuevos espacios de reciprocidad abiertos con la Constitución Política en áreas administrativas, ciudadanas, comunitarias, sociales, y políticas, dentro de los límites y objetivos impuestos por la democracia constitucional.

La democracia planteada en Colombia se ha convertido de ideal a un mito dentro de una historia aparentemente lineal de progreso y que recoge dentro de la constitución política de 1991 elementos de la democracia liberal electoral representativa y democracia participativa. Sin embargo, al observarse el conflicto permanente entre los distintos círculos sociales que terminan conociéndose en el Tribunal Constitucional, se presta atención a que ha fallado el sistema democrático, esto es porque solo se tiene en cuenta lo que las mayorías determinen sin reconocer los derechos de las minorías; generando dos problemas; el primero, es sobre los derechos que pierde las minorías frente a los triunfos mayoritarios y el segundo es quienes componen las mayorías.

Las minorías electorales pierden desde participación en el ámbito político, como en el goce de derechos, tales como libertad de expresión, libre desarrollo de la personalidad y/o igualdad, ya que las mayorías al acceder al poder mediante sus representantes, usufructúan el poder estatal para su beneficio, pasando por encima de los vencidos, se puede citar como ejemplo los beneficios que el presidente Uribe en sus periodos presidenciales se le dio a los votantes, como el subsidio al campo a los grandes terratenientes como los subsidios sociales a grupos focalizados vulnerables, también se puede citar la ley 975 de 2005 impulsada por la mayoría congresional que generó un marco para la desmovilización de paramilitares que presuntamente había trabajado conjuntamente con miembros del gobierno de la época. La ley referida fue duramente criticada al ser vista como un pacto de esclavitud suscrito entre el Estado y los grupos paramilitares, ya que las condiciones fueron desiguales y no garantizaba una justicia material para las víctimas, por lo que las minorías que no estuvieron de acuerdo a la ley fueron desconocidos en sus derechos.

En ultimas las mayorías vencedoras en las contiendas electorales se reducen al partido político representado en los candidatos elegidos, que en derecho después de asumido su función pública deberían representar los intereses de toda la colectividad, pero que en las dinámica real no se logra.

La Democracia en Colombia atraviesa por una crisis, Teresa Uribe sostiene que la democracia en sí misma ha fracasado, causada por la configuración constitucional y sus reglamentaciones[3], esto en razón de la práctica, además que la constitución del 91 funge como un meta relató, ya que se muestra el pacto constitucional como un resultado del consenso.

Además en el escrito de Teresa Uribe, expone que la crisis del procedimiento democrático se debe al “discurso fundacional, épico y mesiánico con el que fue presentada; los lenguajes políticos a los que dio lugar y quizá también un tipo de diagnóstico socio político sobre la necesidad de la democracia participativa que no logró situarse en el registro de la guerra, contentándose con señalar causas posibles y efectos manifiestos, y que además desestimó la fluidez y la capacidad adaptiva de las prácticas políticas clientelistas en Colombia”. [4]

A su vez, la autora desarrolla su tesis del fracaso democrático respondiendo cuál fue el discurso fundacional en que se construyó la democracia, demostrando cómo éste fue establecido en una “esfera épica, mítica y salvadora[5]”; evidenciando el problema que surgió al ser el ciudadano el centro de los discursos sobre la democracia, pero sin tenerlos en cuenta ni contando con las formas cambiantes de como estos se expresan. Finalmente, la tesis de Teresa Uribe expone lo que queda de la democracia rescatando los aportes que ha realizado y preguntándose por “las maneras a través de las cuales es posible recuperar la política para la democracia y la emancipación para el ciudadano”[6] De otro lado el profesor Oscar Mejía Quintana[7], plantea que la constitución política de Colombia fue resultado de un acuerdo entre elites y grupos al margen de la ley y no un consenso en términos de Rawlsianos, que lograra unos mínimos de justicia social, que constituyera un pacto lo suficientemente fuerte para que generara realmente representatividad y participación.

Hipótesis de trabajo

“Colombia tiene un sistema político enmarcado en un sistema de democracia plebiscitaria, este concepto explica el procedimiento de elección, por lo que la democracia en Colombia se ha convertido en una ideóloga política que niega a los grupos políticos disidentes, cualquier camino institucional que les permita la opción, debate o proyecto. Por lo que se hace necesario acudir a la construcción de ciudadanía republicana y al ejercicio contrademocratico”.

Para corroborar la hipótesis planteada se seguirá el siguiente itinerario, primero se reconstruirá el concepto de democracia plebiscitaria, posteriormente se presentara El modelo de democracia en Habermas como postulado teorico que intenta superar el modelo de democracia vigente en Colombia.

Los problemas de la Democracia plebiscitaria.

el democracia plebiscitaria reúne tres elementos que la diferencian de los modelos ideales de democracia, estos son, el procedimiento es de mera consulta, no existe participación de la sociedad en la construcción de la toma de la decisión, sino simplemente las elites de poder preguntan y el electorado contesta a través del voto, la opinión pública en Colombia es construida y manejada por los grupos de poder, no existe una publicidad democrática, construida desde los sectores emergentes, por lo que el debate político es un implante difundido por los medios de comunicación, la tercera característica es la ausencia de la participación política marcada por un claro abstencionismo, así como un desinterés por la vida política del ciudadano.

Como se estableció el papel de la democracia en Colombia era un instrumento legitimador, convirtiéndose el procedimiento en una ideóloga política que niega a los grupos políticos disidentes, cualquier camino institucional que les permita la opción, debate o proyecto, Por lo que, los grupos políticos, así como las personas conscientes de la alineación, tienen como única vía la desobediencia civil.

La democracia moderna cuenta con un elemento fundamental el cual es la denominada regla de la mayoría, regla definida como derecho, pues le otorga a la mayoría la facultad de adoptar posiciones, frente a un catalogo conformado por multiplicidad de opciones, permitiendo que la mayoría elija una propuesta cuando existen diversas ofertas. Por tanto el concepto de democracia se ha llevado a confundir con la regla de la decisión mayoritaria.

Sin embargo, muchos sistemas democráticos no utilizan la regla de la mayoría o la restringen mediante sistemas de elección rotativos, mediante democracia representativa, o sistemas de cualificación a través de mayorías especiales, a su vez, en determinadas circunstancias, la regla de la mayoría puede volverse antidemocrática cuando afecta derechos fundamentales de las minorías o de los individuos, restringiéndolos o incluso negando su uso.

Las democracias modernas suelen utilizar mecanismos articulados, que aseguren múltiples reglas de participación en los procesos de deliberación, toma de decisiones, en los que intervienen controles para evitar el ejercicio de autocracias, mediante el ejercicio del poder constitucional, en múltiples funciones y ámbitos territoriales, y se establecen variedad de sistemas de control, contrapesos y limitaciones, que llevan a la conformación de distintos tipos de mayorías, a la preservación de “cartas de triunfo” o catálogos de derechos básicos para las minorías a través de la protección de los derechos humanos de los individuos y grupos sociales.

Niklas Luhmann parte de la afirmación que la democracia se ha planteado en términos futuros, es decir, en conceptos ilusorios de ésta, por tanto, Luhmann defiende una democracia limitada dentro de los términos del código binario del sistema político, esto es, la diferencia entre gobierno / oposición[8].

Luhmann plantea una democracia que intente reducir la complejidad y por tanto, el modelo democrático planteado por el autor no pretende resolver los problemas sociales como “la emancipación frente a la inmadurez condicionada socialmente, el hambre, la necesidad, la opresión política, racista y sexista, la paz y la felicidad secular”[9]. El paradigma de la democracia es concebido entonces como un sistema autorreferente y autopoiético, por tanto, la misión del sistema democrático tiene como objeto reducir la propia complejidad del sistema, la visión de Luhman, se orienta en solucionar los problemas que resulten del código binario anotado, sin dejarse permear por complejidades que están fuera del sistema.

Son precisamente estos elementos de la teoría sistémica que se recogen para analizar los problemas contemporáneos de la democracia, y así, en busca de la limitación de la democracia, ésta se plantea en términos de una democracia electoral representativa, que se limita dentro del sistema de elecciones a resolver los conflictos entre el gobierno y los reclamos de la oposición.

Contra este paradigma liberal de la democracia Habermas[10] busca mediar con planteamientos republicanos, proponiendo un modelo de democracia radical que se puede describir como una síntesis entre estos dos discursos, y así, “las elecciones democráticas deben funcionar como instrumentos de racionalización discursiva de la opinión pública en torno a decisiones gubernamental-administrativas fundadas en procedimientos legales”[11], donde “la razón pública no es ejercida por el estado sino por la esfera de la opinión pública que configura el conjunto de ciudadanos y sujetos colectivos libres e iguales de una sociedad”[12].

En Colombia, se intento recepcionar el modelo de democracia participativa, sin embargo este fue recogido parcialmente junto con argumentos de la democracia liberal electoral, al no lograrse una materialización del modelo democrático así como su asimilación por los ciudadanos el modelo fallo convirtiéndose en un modelo democrático plebiscitario.

Sin embargo, el sistema democrático aun presentando las carencias descritas anteriormente sigue funcionado, y mediante este pasan los proceso de elección de los gobernantes y parlamentarios y se les entrega a estos la capacidad de hacer leyes así como de construir políticas públicas.

Y aunque el sistema político electoral colombiano pareciese que promueve la autocracia[13], en la cual los ciudadanos no participan libremente en la creación de leyes, sino que el poder se constituye de arriba hacia abajo, es decir desde el centro de poder, donde el gobernador o el grupo consultan al pueblo las medidas a implementar, la actitud pasiva de la sociedad y la aparente legitimación del procedimiento de elección hace que persista la tradición política de tendencia hegemónica sin lugar a un cambio promovido por los actores emergentes. Entonces se cuestiona ¿porque si la democracia imperante en el sistema colombiano tiene tantas falencias, como funcionar a modo un método de consulta, donde la opinión pública es construida por los grupos de poder y existe un desinterés de la vida política, no se ha modificado el sistema de deliberación, o porque el pueblo no se ha levantado para reclamar un procedimiento democrático más eficaz?

La respuesta al planteamiento es reconstruida desde el concepto de alineación, pues la democracia implantada en Colombia funge como un procedimiento legitimador que acalla las demandas populares, pues el ciudadano se encuentra alienado al creer que su voto ha sido determinante en el momento de dirección del Estado habilitando la actuación del gobernante popularmente elegido, así este no actúe conforme al sistema de derecho o desconozca los derechos humanos. El ciudadano entonces, se convierte en un componente de la masificación, producto de las elecciones de mayorías, perdiendo identidad política, reconociendo como único poder el proveniente por elección mayoritaria, perdiendo los espacios para el debate y la deliberación así como la oportunidad para participar en la construcción de opinión.

Weber, conceptualizo que la ‘democratización’, no significa un mayor poder de las masas, pues para él conceptos tales como "voluntad del pueblo" o "verdadera voluntad del pueblo" resultan ficciones[14].

Además weber advierte que la pretendida ‘democratización’ a través de la voluntad mayoritaria puede convertirse en una obsesión especifica por un domino burocrático incontrolable que puede convertirse en ‘la jaula de hierro’ de las sociedades futuras, tal como ha sucedido en la realidad contemporánea y sigue sucediendo en la actual[15].

Ahora bien, es importante mencionar que la democracia plebiscitaria a la que se ha hecho referencia, es una extensión del estado de opinión que intento implantar Uribe en su periodo como presidente en Colombia.

El presidente Uribe, llamó al Estado de Opinión, “Estado Superior del Estado de Derecho.[16] Uribe propugnaba en una nueva forma de organización política, el Estado de Opinión, que supone evolución, desarrollo y superación del Estado de Derecho, el Estado de Opinión implica una opción que aunque da un papel mayor al pueblo, presenta múltiples problemas, tales como; la susceptibilidad de muchas personas a cambiar fácilmente de opinión, la falta de educación que lleva en momentos a decisiones erróneas, el desplazamiento de los profesionales en temas como el derecho, y el peligro al que se verían llevada la independencia propia del espíritu de los medios de comunicación[17].

El estado de opinión, tiene su basamento en la consulta del pueblo, teniendo en cuenta el querer de las mayorías. A priori se podría aseverar que el modelo tiene una aparente vocación eminentemente democrática, que deposita el poder no en la ley, que por problemas del procedimiento democrático no logra la representación de todos los sectores, por lo que el poder se encuentra en las decisiones que toman la mayoría de la población, consultado claro está por el gobierno Uribe.

Empero, la visión de Uribe sobre el estado de opinión lleva consigo otros problemas. Voltaire, expuso la democracia participativa, postulaba el derecho de las gentes a opinar y actuar pero previa superación de los lastres de la ignorancia y del artificio mediante el desarrollo de una educación libre, laica y universal que hiciera de los ciudadanos personas morales verdaderamente libres.[18]

En Colombia, el requisito de una sociedad educada e informada no se cumple. Pues no hay acceso a la educación y tampoco existe una preocupación en formar a la ciudadanía en sujetos políticos activos.[19]

Por tanto, la democracia plebiscitaria vigente en Colombia, se encuentra caracterizada por varios yerros, tales como la falta de educación política, una participación formal que consulta mediante procesos electorales decisiones sin que la ciudadanía participe en la construcción de la misma. Ante el concepto de democracia plebiscitaria vigente en Colombia se presenta a continuación el modelo de democracia de Habermas.

El modelo de democracia en Habermas: contrapunto a la democracia plebiscitaria vigente en Colombia.

Después de haber referenciado que el sistema democrático colombiano funge como un sistema de consulta plebiscitario, se procede a continuación a exponer el modelo democrático propugnado por Habermas, el cual tiene su basamento en la política deliberativa, concepto que cobra fuerza en la pluralidad de formas de comunicación en las que se configura una voluntad común.[20]

La pluralidad de formas de comunicación según Habermas se realiza no sólo por medio de la autocomprensión ética, sino también mediante acuerdos de intereses y compromisos, mediante la elección racional de medios en relación a un fin, las fundamentaciones morales y la comprobación de lo coherente jurídicamente.[21]

El tercer modelo de democracia que propone Habermas se sustenta en las “condiciones comunicativas” que rigen el proceso político, esto genera según el autor la presunción de producir resultados racionales, pues se lleva a cabo en toda su extensión de un modo deliberativo.

Habermas presenta el concepto republicano de la política. El cual se refiere de la siguiente forma:

“la práctica de la auto legislación por parte de los ciudadanos que se orientan al bien común, que se entienden a sí mismos como miembros libres e iguales de una comunidad cooperativa autogobernada. Las leyes son secundarias en relación con el contexto de la vida ética particular de una comunidad en la que la virtud de la participación activa en los asuntos públicos puede desarrollarse y estabilizarse”[22]

El autor cuando hace mención al concepto procedimental de la política deliberativa, como núcleo normativo de la teoría de la democracia aparecen diferencias tanto en relación con la concepción republicana del Estado concebido como una comunidad ética, como en relación con la concepción liberal del Estado concebido como guardián de la sociedad centrada en el subsistema económico[23].

En la comparación de los tres modelos de democracia Habermas tiene como punto de partida la dimensión de la política que nos ha ocupado hasta el momento, a saber: de la formación democrática de la opinión y de la voluntad común que se evidencia en las elecciones generales y en las resoluciones parlamentarias.[24]

Habermas a través de su teoría discursiva reúne elementos de ambas partes (liberal-republicano) y los integra en el concepto de un procedimiento ideal para la deliberación y la toma de decisiones:

Este procedimiento democrático genera una interna conexión entre negociaciones, discursos de autocomprensión y discursos referentes a la justicia, y cimenta la presunción de que bajo tales condiciones se alcanzan resultados racionales o equitativos. Con ello, la razón práctica se repliega desde la noción de los derechos universales del ser humano o desde la eticidad concreta de una comunidad determinada a aquellas reglas del discurso y formas de la argumentación que toman su contenido normativo de la base de validez de la acción orientada hacia el entendimiento, y, en definitiva, de la estructura de la comunicación lingüística[25].

Las descripciones estructurales del proceso democrático elaboradas por Habermas establecen las vías para una definición normativa del Estado y la sociedad. Con el concepto de Habermas presupone una administración pública propia de la modernidad con el sistema de Estados europeos y se desarrolló mediante el entrelazamiento funcional con el sistema de economía capitalista[26].

Para Habermas según la concepción republicana, la formación de la voluntad y de la opinión política de los ciudadanos conforma el medio sobre el que se constituye la sociedad como un todo estructurado políticamente. La sociedad se centra en el Estado, pues en la práctica de la autodeterminación política de los ciudadanos la comunidad se torna consciente de sí misma como totalidad y actúa sobre sí misma mediante la voluntad colectiva de los ciudadanos[27].

Para Habermas la democracia equivale a la autoorganización política de la sociedad. De ahí se desprende una comprensión polémica de la política dirigida contra el aparato estatal[28].La teoría discursiva propugnada por Habermas, asocia al proceso democrático connotaciones normativas más fuertes que en el modelo liberal, pero más débiles que en el modelo republicano, toma por ello elementos de ambas partes y los articula de una manera distinta[29]. En concordancia con el republicanismo, la teoría discursiva habermasiana reivindica el proceso de formación de la voluntad y de la opinión política en el punto central, pero sin estimar como algo secundario la constitución en términos del Estado de derecho. Habermas concibe los derechos fundamentales y los principios del Estado de derecho como una respuesta consecuente a la cuestión de cómo pueden ser institucionalizados los exigentes presupuestos comunicativos del procedimiento democrático[30].

La teoría discursiva quita la dependencia de la realización de una política deliberativa de una ciudadanía capaz de actuar colectivamente, sino de la institucionalización de los procedimientos correspondientes. Por lo que ya no opera con el concepto de una totalidad social centrada en el Estado, que pudiera representarse como un macrosujeto que actúa orientado por fines. La teoría discursiva tampoco localiza a esa totalidad en un sistema de normas constitucionales que regulen de manera inconsciente el equilibrio de poderes e

Habermas explica además que la democracia discursiva se ciñe normativamente a la exigencia del desplazamiento del centro de gravedad en relación a aquellos tres recursos que representan el dinero, el poder administrativo y la solidaridad, con los que las sociedades modernas satisfacen sus necesidades de integración y regulación[31]. Por tanto Los alcances normativas resultan evidentes: por una parte el poder de integración social que posee la solidaridad, pues, ya no cabe extraer sólo de las fuentes de la acción comunicativa, debería desplegarse a lo largo de los variados espacios públicos autónomos y de los procedimientos institucionalizados de formación democrática de la opinión y de la voluntad común típicos del Estado de derecho[32]. Por otra parte, el poder de la solidaridad para Habermas debería afirmarse frente a los otros dos poderes, a saber, el dinero y el poder administrativo, es decir primando la solidaridad frente a los otros dos poderes. Además propone como forma de superar tanto los dilemas convencionales como los postconvencionales de los tribunales constitucionales contemporáneos, la adopción, por parte de estos, de un modelo de democracia que supere el conflicto de los paradigmas liberal y republicano.

La reconstrucción racional permite fundamentar la legitimación democrática superando las lagunas de las teorías convencionales, lo cual hace referencia, directamente, a la necesidad de replantear la democracia liberal. Esta -en cualquiera de las dos perspectivas anotadas- ha reducido la democracia a procesos de dominación o de retórica[33]. Las elecciones democráticas deben funcionar como instrumentos de racionalización discursiva de la opinión pública en torno a decisiones gubernamental-administrativas fundadas en procedimientos legales. Habermas desarrolla con esto un modelo de democracia radical apartándose de los modelos liberal y republicano[34].

La categoría central del modelo habermasiano viene a ser la de una soberanía popular procedimental ascendida o izada, además de contar con un sistema político anclado en la red de una esfera política pública de una sociedad descentrada[35].

Por tanto el éxito según Habermas de una política deliberativa reside no sólo en una ciudadanía colectivamente activa, sino en una institucionalización de los procedimientos y condiciones de comunicación públicas, así como en la interrelación de la deliberación institucionalizada con los procesos informales donde se crea y consolida esa opinión ciudadana[36].

En confrontación con otras versiones sociológicas de la democracia, Habermas desarrolla un modelo sociológico de circulación del poder político que gracias a las prescripciones o disposiciones constitucionales que garantizan el flujo del poder comunicacional social, permitan a la sociedad civil penetrar el sistema político-administrativo a través de una esfera pública politizada y beligerante[37]. Modelo de política deliberativa cuyo resultado final debe ser un poder generado comunicativamente con una competencia dual sobre los actores sociales involucrados y el poder administrativo de la burocracia[38].

Conclusiones

En conclusión el paradigma discursivo-procedimental diseñado por Habermas recoge el contenido normativo de la soberanía popular procedimentalizada, soberanía popular que las revoluciones democrático-radicales recepcionan y proyectan para la sociedad contemporánea, poniendo de presente la cooriginalidad del derecho y la política a partir de un principio discursivo con una doble connotación, pues el principio discursivo se encuentra bifurcado simultáneamente como un principio de argumentación moral, así como principio democrático-legal. Habermas además de referenciar un tercer modelo democracia, también introduce un concepto de ciudadanía que permita recoger los postulados republicanos haciendo viable sus postulados.

Habermas también se refiere a la categoría de soberanía popular, la cual en su contenido ha sido reducida por el paradigma liberal- burgués a una abstracción jurídica vacía. Por lo tanto la soberanía popular debe incluir contenidos plurales devenidos de la articulación con la opinión pública. Que en criterios habermasianos la esfera viva de la opinión pública hunde sus raíces en las diferentes formas de vida de una sociedad, pero, al mismo tiempo, evita caer en una interpretación etitizante de la vida pública, propia del paradigma republicano, priorizando una forma de vida buena sobre el conjunto de la sociedad[39]. El paradigma discursivo-procedimental toma distancia frente a los dos paradigmas de adjudicación constitucional más representativos de la época contemporánea, reivindicando de ambos lo que Habermas considera que prolonga las proyecciones normativas de las revoluciones democrático-radicales del siglo XVIII[40].

En síntesis Habermas propugna el uso del procedimiento democrático en la toma de las decisiones judiciales a través de la opinión pública, con el fin de alcanzar una justicia para todos, en el entendido, de que en las decisiones judiciales proferidas por el Tribunal Constitucional en el ejercicio del control abstracto, prevalecen los principios descritos en el pacto constitucional original, preservando así, la legitimación proveniente de la colectividad política respecto del sistema jurídico[41].

Si se enfrenta la teoría del modelo de democracia discursiva frente al modelo vigente e imperante en Colombia, se denota que aunque es el pueblo el que activa el procedimiento democrático, la metodología y la forma de participación difieren de un modelo a otro.

La participación activa de la sociedad en la toma y construcción de sus decisiones, la formación de opinión pública se enfrenta con la mera consulta en la que se basa la democracia plebiscitaria.

Sobre esta clasificación de la democracia véase: DUVERGER, Maurice. Instituciones políticas y derecho constitucional, Barcelona: Editorial ARIEL, S.A., 1993, p. 74 – 80. FERRAJOLI, Luigi. La Democracia Constitucional. EN: COURTIS, Christian (compilador). Textos de Teoría Crítica, desde otra mirada. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2001, p. 258 y ss. Uribe, María Teresa. Las promesas incumplidas de la democracia participativa. EN: VVAA. El Debate a la constitución. Bogotá: ILSA, 2002, p. 190. URIBE, María Teresa. Las promesas incumplidas de la democracia participativa. EN: VVAA. El Debate a la constitución. Bogotá: ILSA, 2002, p. 192. ibídem Ibídem, p. 208.

  1. Sobre esta clasificación de la democracia véase: DUVERGER, Maurice. Instituciones políticas y derecho constitucional, Barcelona: Editorial ARIEL, S.A., 1993, p. 74 – 80.

  2. FERRAJOLI, Luigi. La Democracia Constitucional. EN: COURTIS, Christian (compilador). Textos de Teoría Crítica, desde otra mirada. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2001, p. 258 y ss.

  3. Uribe, María Teresa. Las promesas incumplidas de la democracia participativa. EN: VVAA. El Debate a la constitución. Bogotá: ILSA, 2002, p. 190.

  4. URIBE, María Teresa. Las promesas incumplidas de la democracia participativa. EN: VVAA. El Debate a la constitución. Bogotá: ILSA, 2002, p. 192.

  5. ibídem

  6. Ibídem, p. 208.

  7. Mejía Quintana, Oscar. Comentario a la Ponencia. EN: VVAA. El Debate a la constitución. Bogotá: ILSA, 2002, p. 213 y ss.

  8. LUHMANN, Niklas. Teoría política en el Estado de Bienestar. Madrid: Alianza, 1994, p. 162, 163.

  9. Ibíd.

  10. HABERMAS, Jürgen. Facticidad y Validez. Madrid: Editorial Trotta, 1998.

  11. Mejía Quintana. Oscar. La teoría del derecho y la democracia en J. Habermas. EN: Revista Ideas y Valores, Bogotá: Departamento de. Filosofía (Universidad Nacional), 1997.

  12. Igualmente plantea como condiciones de la democracia la deliberación plural, abierta y espontánea de la esfera pública y el marco de derechos básicos constitucionales que garantizan aquella Mejía Quintana. Oscar. La teoría del derecho y la democracia en J. Habermas. EN: Revista Ideas y Valores, Bogotá: Departamento de. Filosofía (Universidad Nacional), 1997.

  13. La diferencia entre la autocracia y la democracia reside en que la ultima confluye la participación del pueblo en la creación de las leyes. Por lo que el poder se constituye de abajo hacia arriba, es decir desde el pueblo surgen las iniciativas deliberativas.

  14. Ver el texto de Herrera carlos miguel La herencia weberiana en la República de Weimar compárese con la reseña critica de Montalvo Rodrigo la democracia plebiscitaria del siglo XXIhttp://lacomunidad.elpais.com/prosa-en-el exilio/2011/7/18/-la-democracia-plebiscitaria-del-socialismo-del-siglo-xxi- página consultada el 25/06/13 8:50 am.

  15. reseña critica de Montalvo Rodrigo la democracia plebiscitaria del siglo XXIhttp://lacomunidad.elpais.com/prosa-en-el exilio/2011/7/18/-la-democracia-plebiscitaria-del-socialismo-del-siglo-xxi- página consultada el 25/06/13 8:50 am.

  16. http://www.elespectador.com/columna144625-Estado-de-opinion-fase-superior-del-Estado-de-derecho consultado el 19 de marzo de 2014 19:58 pm

  17. Armando Guio Español, El Estado de Opinión: ¿Qué hay detrás de esto? http://relatorestematicos.uniandes.edu.co/index.php/practicas-democraticas/relatoria/260-el-estado-de-opinion-ique-hay-detras-de-esto.html consultado el 19 de marzo de 2014 19:58 pm.

  18. SIRER, Ernst. Filosofía de la Ilustración. Fondo de Cultura Económica. México, 2002. Citado también en Armando Guio Español, El Estado de Opinión: ¿Qué hay detrás de esto? http://relatorestematicos.uniandes.edu.co/index.php/practicas-democraticas/relatoria/260-el-estado-de-opinion-ique-hay-detras-de-esto.html consultado el 19 de marzo de 2014 19:58 pm.

  19. Armando Guio Español, El Estado de Opinión: ¿Qué hay detrás de esto? http://relatorestematicos.uniandes.edu.co/index.php/practicas-democraticas/relatoria/260-el-estado-de-opinion-ique-hay-detras-de-esto.html consultado el 19 de marzo de 2014 19:58 pm.

  20. Habermas, Jurgen Capitulo siete tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  21. Habermas, jurgen Capitulo siete tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  22. Habermas jurgen. el papel de la jurisdicción y jurisprudencia constitucional en la comprensión liberal, en la comprensión republicana y en la comprensión procedimental de la política” en facticidad y validez Madrid: trotta, 1988 pagina 341, citado también en Rodriguez Peñaranda María Luisa Rodríguez Peñaranda María luisa, minorías, acción pública de inconstitucionalidad y democracia deliberativa Universidad externado de Colombia, 2005 pagina. 210.

  23. Ibídem.

  24. Habermas, jurgen. Capítulo IV reconstrucción interna del derecho: los principios del estado de derecho, Facticidad y validez editorial trotta, 2010. Página 239.

  25. Habermas, jurgen Capitulo siete, tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  26. Ibídem.

  27. habermas, jurgen. Capítulo IV reconstrucción interna del derecho: los principios del estado de derecho,Facticidad y validez editorial trotta, 2010. Página 242.

  28. Habermas, jurgen Capitulo siete, tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  29. habermas, jurgen. Capítulo IV reconstrucción interna del derecho: los principios del estado de derecho,Facticidad y validez editorial trotta, 2010. Página 241.

  30. Habermas, jurgen Capitulo siete, tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  31. habermas, jurgen. Capítulo IV reconstrucción interna del derecho: los principios del estado de derecho,Facticidad y validez editorial trotta, 2010. Página 241-244.

  32. Habermas, jurgen Capitulo siete, tres modelos normativos de democracia, la inclusión del otro. Estudios de teoría política, editorial paidos, BARCELONA. ESPAÑA, 1999.

  33. Su reconstrucción supondría una síntesis entre las concepciones liberal-burguesa y republicano comunitarista. Véase MEJIA OSCAR la corte constitucional: entre la emancipación social y la eficacia sistémica. hacia un tercer modelo normativo de tribunal constitucional

  34. MEJIA OSCAR la corte constitucional: entre la emancipación social y la eficacia sistémica.hacia un tercer modelo normativo de tribunal constitucional.

  35. ver Jurguen habermas,”el papel de la jurisdicción y jurisprudencia constitucional en la comprensión liberal, en la comprensión republicana y en la comprensión procedimental de la política” en facticidad y validez Madrid: trotta, 1988 pp340-361

  36. La traducción sociológica que la comprensión de un concepto de política democrática deliberativa requiere una reconstrucción diferente a la definición deflacionaria sugerida por Bobbio y la interpretacióntecnocratizante de Dahl. Ver, Norberto Bobbio, The Future of Dernocracy, Cambridge: 1987. Robert Dahi, Democracy and Its Critics, New Haven, Conn., 1989.

  37. Ver J. Elster, The Cement of Society, Carnbridge: 1989; y H. Willke, Ironie des Staates, Frankfurt am Main: 1992.

  38. Modelo desarrollado por Habermas a partir de una revisión crítica de la propuesta de Bernard Peters, Rationalitat, Recht und Gesellschaft, Frankfurt am Main: 1991.

  39. Ver el texto de MEJIA OSCAR la Corte Constitucional: entre la emancipación social y la eficacia sistémica. hacia un tercer modelo normativo de tribunal constitucional.

  40. Del paradigma republicano retorna su concepción activa de la ciudadanía, es decir, de una soberanía popular entendida corno fuente plural y permanente de legitimación del estado y, por tanto, con plenacapacidad y derecho de poner en cuestión su dinámica administrativa. Y del paradigma liberal la noción clave de procedimientos democrático-legales imparciales que permitan la expresión de esa voluntad y laformación de una opinión pública que penetre el poder administrativo del estado y lo ponga al servicio del poder comunicativo de la sociedad. MEJIA OSCAR la corte constitucional: entre la emancipación social y la eficacia sistémica. hacia un tercer modelo normativo de tribunal constitucional

  41. compárese el texto Jurguen habermas,”el papel de la jurisdicción y jurisprudencia constitucional en la comprensión liberal, en la comprensión republicana y en la comprensión procedimental de la política” en facticidad y validez Madrid: trotta, 1988 pp340-361 con Jurgen Habermas, la sociedad civil y sus actores, la opinión pública y el poder comunicativo” facticidad y validez, Madrid: trotta, 1998 pp 454- 468 y

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