El desplazamiento en Norte de Santander: sin garantía del Estado

Autor Diana Isabel Moreno Beltran. Coautor Alejandro Badillo

 

“Como colombiana y ex habitante de la vereda Llano Grande del Municipio de Tibú, Norte de Santander, recuerdo con dolor ese mayo del año 1999 donde se vio el traslado por la vía principal que conduce de la ciudad de Cúcuta al Municipio de Tibú. Decenas de camiones llegaron con un grupo incontable de hombres uniformados, portando una gran cantidad de armas, la población sorprendida con caras asustadas y nuestras manos temblorosas temiendo por nuestra vida, por la vida de todo un pueblo, por la vida de todo una región, la región de Norte de Santander”. (Diana Isabel Moreno Beltrán)

 

Este artículo lo realizamos a partir de la siguiente pregunta de investigación ¿en Norte de Santander, Colombia, se vivió el desplazamiento de la población por el ingreso de grupos al margen de la ley, sin contar con garantías o respaldo por parte del Estado?   Norte de Santander, es uno de los 32 departamentos de Colombia. Está ubicado en la zona nororiental del país sobre la frontera con Venezuela. Forma parte de la región Andina, tiene 40 municipios agrupados en 6 subregiones, 2 provincias y un área metropolitana. Su capital es la ciudad de Cúcuta. Limita al norte y al este con Venezuela, al sur con los departamentos de Boyacá y Santander, y al oeste con Santander y Cesar[1].

 

“Un día, los rumores se tomaron todo el pueblo. En sus voces se escuchaba que los PARAMILITARES o las temibles AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) habían ingresado al pueblo. El temor se tomaba el espíritu de sus gentes.

 

» ¿Quiénes o qué fueron los paramilitares o las llamadas AUC? ¿Dónde estaban las tropas del Ejército Nacional de Colombia? ¿Por qué las estaciones de la Policía Nacional de Colombia se encontraban desocupadas? ¿Por qué era inevitable sentir el temor, el olor de la sangre, sangre de gente inocente, gente campesina, gente de Norte Santander? ­

 

»Eran tantas las preguntas sin respuestas acertadas, que de toda la población surgía la incertidumbre. Todas las voces de la población estaban cargadas de suposiciones: “que un nuevo grupo al margen de la ley se tomaba Norte de Santander para hacer limpieza, ¿limpieza de qué? Limpieza de la tan temida guerrilla; que nosotros como población teníamos conocimiento de la presencia de grupos uniformados que se hacían llamar FARC Y ELN”.

 

En 100 de los 1.125 municipios que hay en Colombia están concentrados los mayores casos de violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario. Este fenómeno se da porque en esos municipios están asentados los grupos ilegales que provocaron desplazamientos masivos y masacres, sembraron minas antipersonales, asesinaron a líderes sociales y destruyeron comunidades organizadas. Norte de Santander fue víctima de todos estos grupos al margen de la ley.

 

“Nuestra región fue atacada y vulnerada en sus derechos humanos, fue completamente desplazada. Y, debo admitir que me duele la muerte de cualquier ser humano, llámese campesino, estudiante, político, guerrillero, paramilitar, policía, soldado, me duele ver correr la sangre de mi país”.

 

¿Cómo puede un Estado reparar todo el daño generado con la presencia de innumerables hombres armados, de grupos al margen de la ley que atacaron una región entera? ¿Cómo puede reparar un daño que hubiese podido evitar si se encargara de esta región de interés nacional?

 

Para toda Colombia no era un secreto que Norte de Santander estaba siendo manejado por la guerrilla. La zona comprendida por los municipios El Tarra, Tibú, San Calixto, Teorama y El Carmen de Norte de Santander es estratégica por su relieve montañoso, por su cercanía con la frontera venezolana, por sus ríos y su conexión con el Nudo de paramillo, el norte de Antioquia, el Bajo Cauca Antioqueño, el Magdalena Medio, Sur de Bolívar y Cesar.

 

La región del Catatumbo, es una región petrolera, la cual fue buscada por las empresas explotadoras de crudo (entre ellas la Empresa Colombiana ECOPETROL) para  generar enclaves petroleros que centralizaron el poder económico, social y militar, desconociendo a los lugareños y generando pobreza. Gracias a esto, se acallaron los reclamos de los actores económicos sociales locales, se generó inequidad social y se destruyeron los recursos ambientales estratégicos como el gran potencial y la riqueza del agua dulce, los bosques y las tierras fértiles.

 

El ELN, que siempre ha tenido una presencia histórica en la región petrolera, es la organización que con mayor frecuencia se ha referido a la problemática petrolera y el problema político que genera su explotación. Esta guerrilla desarrolló frentes militares en esta zona y alrededor de la infraestructura industrial, también atacó en varias ocasiones su infraestructura. La primera campaña de guerra de esta organización insurgente se presentó en 1987 y se denominó “Despierta Colombia, nos están robando el petróleo”.

 

La guerrilla delinquió en esta región entre las décadas de 1970 y 1980, hasta que en el año 1999 ingresó un grupo de paramilitares que luego se conoció como el Bloque Catatumbo a cargo de Salvatore Mancuso. Desde entonces, las AUC cometieron masacres e incluso crearon un crematorio ilegal para desaparecer a sus víctimas, según lo confesó en varias versiones libres Jorge Iván Laverde, alias ‘El Iguano’. Se calcula que este grupo dejó por lo menos 8 mil víctimas en esta región del país.

 

No solo basta con decir que cometieron masacres, este grupo de hombres uniformados y altamente armados entraban a cada pueblo y creaban un holocausto con la población. En estas acciones se violaron todo tipo de derechos humanos, irrespetaron a la vida, a la población y a toda la región de Norte de Santander.

 

“Mi padre corrió por una llamada telefónica al único teléfono del pueblo vecino. Le dijeron que le daban 3 horas para desocupar el pueblo o de lo contrario llegarían a nuestra vivienda y lo matarían delante de la esposa y sus hijos. Fue muy angustioso ver a mi papá lleno de miedo, llorando por su vida y la vida de su familia. Todos sentimos la impotencia de querer hacer algo, pero la única opción que en ese momento te da DIOS es correr por tu vida. Mi papá nos pidió que saliéramos con lo poco que teníamos puesto, mi madre solo dijo “no podemos irnos sin nada ¿De qué vamos a vivir?  El campo es nuestro sustento, nuestro medio de vivir, y de brindarle a los hijos un estudio digno  y una alimentación”. Muy valiente mi mamá, se quedó. Dejó que mi papá saliera corriendo con mi hermano tomado de su mano, encaminados a la ciudad de Cúcuta. Ciudad que para nosotros solo era un destino para visitar una vez al año, cuando mis abuelos paternos aún vivían.

 

»Y así fue, mi padre y mi hermano abandonaron la vereda LLANO GRANDE del Municipio de Tibú, Norte de Santander. Eran las 3 de la tarde cuando pasó una camioneta de carga y los transportó camuflados a la ciudad de Cúcuta. El dolor de mi madre, de mis hermanas y el mío era tan inmenso que sería imposible describirlo; aun cuando ya han pasado quince años. Es el mismo dolor indescriptible, el recuerdo está intacto. Ver en aquel pasado la cara de mi padre llena de lágrimas por abandonar todo el trabajo de toda su vida, por dejarnos a nosotras expuestas a esos grupos paramilitares que no tenían compasión de nada ni de nadie. Lo estaba perdiendo todo por una llamada telefónica.”

 

La población civil fue víctima de decenas de masacres perpetradas por estos hombres. Las más nombradas han sido cuando ingresaron al municipio de Tibú y la de la Gabarra en agosto de 1999.

 

En 2002, año en el que ocurrieron la mayoría de estas masacres, los ‘paras’ del Catatumbo consolidaron su poder en la zona. Habían logrado apropiarse de gran parte de los negocios de narcotráfico que manejaban el Eln y las Farc. Según la Fiscalía, ese año se registró el mayor índice de homicidios en el departamento, a pesar de que los paramilitares intentaron ocultarlo trasladando los cuerpos a la frontera con Venezuela o utilizando hornos crematorios.

 

Gracias al dinero del narcotráfico este grupo paramilitar, liderado por Salvatore Mancuso, se expandió.  En 1999 lo integraban 270 hombres, al momento de su desmovilización, en diciembre de 2004, llegaron a ser 2500, de los cuales solo 1400 se desmovilizaron.

 

El estudio encontró que a partir de 2002, el Catatumbo presentó las más altas tasas de victimización con 25 masacres. Asesinaron a 203 personas, se registraron 430 víctimas de minas antipersonal; en la región fueron desplazadas 71.825 personas, 21 mil  de ellas  únicamente en el 2002.

 

“El desplazamiento completo de nuestro grupo familiar, se dio el día 03 de diciembre de 2001, exactamente 14 años atrás. Pasamos a pagar arriendo sin contar con el dinero suficiente que nos garantizara poder sobrevivir en la ciudad. Buscamos ayuda ante el estado colombiano y como respuesta solo obtuvimos que no éramos víctimas por cuanto no habían muertos en nuestro grupo familiar. Aun así se nos entregó un documento que nos declaraba como víctimas por desplazamiento, documento que de nada nos sirvió porque aun a la fecha seguimos esperando que el estado colombiano nos brinde algún tipo de ayuda.

 

»La vida en la ciudad no era fácil, conseguir el pan de cada día era cada vez más difícil, salir de un campo donde nuestra finca nos aportaba la mayor parte de nuestro sustento (el plátano, el pescado, el pollo, los huevos, las frutas) era devastador para nuestra familia, pero había tranquilidad para dormir, contábamos con nuestro padre en casa."

 

Aun así, la ciudad de Cúcuta también estaba invadida de ese tipo de grupos paramilitares y se veían los siguientes hechos:
Fecha Ciudad- Región Hecho
13 de abril del 2000 Barrio Sevilla, Cúcuta En la noche del 12 de abril de 2000, cuatro paramilitares del Frente Fronteras  al mando de Juan Ramón de las Aguas, alias ‘Chaca’, retuvieron a tres personas en el barrio La Laguna de la ciudadela Juan Atalaya en Cúcuta y los obligaron a abordar un vehículo. A las 5:45 de las mañana del día siguiente las víctimas fueron transportadas hasta el Barrio Sevilla, donde los asesinaron en un lugar conocido como el Callejón de Sevilla.
2 de agosto de 2000 Barrio Atalaya, Cúcuta A las 11 de la mañana del 2 agosto de 2000, dos paramilitares del Frente Fronteras llegaron en una motocicleta a una vivienda en la primera etapa del Barrio Atalaya en Cúcuta. Allí, haciéndose pasar como miembros de la Fuerza Pública, los ‘paras’ les pidieron a las víctimas identificarse. A las 11 de la mañana del 2 agosto de 2000, dos paramilitares del Frente Fronteras llegaron en una motocicleta a una vivienda en la primera etapa del Barrio Atalaya en Cúcuta. Allí, haciéndose pasar como miembros de la Fuerza Pública, los ‘paras’ les pidieron a las víctimas identificarse. Los tres hombres que se encontraban en la casa dijeron que eran comerciantes y entregaron sus armas acompañadas de los salvoconductos. Los paramilitares les dispararon acusándolos de ser colaboradores de la guerrilla, información que no fue confirmada por la Fiscalía.
18 de diciembre del 2000 Barrio Atalaya, Cúcuta Por órdenes de Jorge Iván Laverde Zapata, alias ‘El Iguano’,  dos paramilitares del Frente Fronteras, del Bloque Catatumbo de las Auc, llegaron a la primera etapa del barrio Atalaya en Cúcuta y asesinaron a tres hombres.  Una de las víctimas se encontraba en una motocicleta con su hija menor de siete años. Luego de los hechos, los paramilitares hurtaron la motocicleta, un celular y una pulsera.
3 de septiembre de 2000 Vereda Las Delicias, Tibú Las tres víctimas de este hecho se encontraban hospedadas en un hotel del centro de Tibú, cuando llegaron paramilitares del grupo de las urbanas, del Frente la Gabarra, del Bloque Catatumbo y los obligaron a salir para luego llevarlos a la vereda Las Delicias. Allí fueron asesinados con arma de fuego y les hurtaron sus pertenencias.
5 de agosto de 2000   San Roque En la mañana del 5 de agosto de 2000, un grupo de paramilitares del Frente La Gabarra del Bloque Catatumbo de las Auc, al mando de Isaías Montes Hernández, alias ‘Mauricio’, instaló un retén ilegal en la vereda San Roque, en la vía que conduce a Sardinata. Los ‘paras’ se hicieron pasar por guerrilleros del Eln y usaron brazaletes con dichas iniciales. Luego de detener varios vehículos y requisar a sus ocupantes, los paramilitares seleccionaron a nueve personas, entre las que encontraban varios docentes y miembros del sindicato de maestros, a quienes asesinaron en el lugar y les hurtaron sus pertenencias.
3 de mayo de 2002 Barrio Cecilia Castro, Cúcuta Alrededor de las 6:15 de la tarde, cuatro paramilitares del Frente Fronteras, del Bloque Catatumbo de las Auc, llegaron al Barrio de invasión Cecilia Castro en Cúcuta. Por órdenes de Jorge Iván Laverde Zapata alias ‘El Iguano’, los ‘paras’ dispararon indiscriminadamente contra las personas que se encontraban en un establecimiento comercial y asesinaron a cuatro personas.  Según la Fiscalía se trató de un crimen de “limpieza social”. Antes de salir del lugar, los paramilitares obligaron a dos hombres y a una mujer a subir a una camioneta y les dispararon a un kilómetro del lugar.
13 de marzo de 2002 Barrio Carlos Ramírez, Cúcuta A las 8:50 de la noche cinco hombres armados del Frente Fronteras ingresaron a una vivienda en el barrio Carlos Ramírez en Cúcuta y amenazaron a cuatro personas. Los paramilitares tacharon a las víctimas como colaboradores de la guerrilla y los obligaron a ponerse contra la pared, lo que aprovecharon para dispararles por la espalda.
19 de marzo de 2002 Barrio la Victoria, Cúcuta Al medio día de 19 de marzo de 2002, cinco paramilitares del Frente Fronteras, del Bloque Catatumbo de las Auc, llegaron al Barrio la Victoria en Cúcuta y se hicieron pasar como funcionarios de la Fiscalía General de la Nación. Los paramilitares se acercaron a cuatro hombres que se encontraban en la avenida 1 con calle 4 y les pidieron sus papeles, mientras los requisaban dispararon en varias oportunidades, tres de las víctimas murieron en el lugar y una fue trasladada al hospital donde falleció posteriormente. Mientras esto ocurría por el lugar transitaba una niña de seis años de edad junto a su madre. La niña fue herida por una bala en su cabeza y murió cuatro días después del ataque.
5 de mayo de 2002 Barrio Antonia Santos, Cúcuta A las 2:30 de la tarde de 5 de mayo de 2002, tres paramilitares del frente Fronteras de las Auc llegaron a los billares conocidos como ‘El Cóndor’ en el barrio Antonia Santos, en Cúcuta. En el lugar se encontraban departiendo cuatro personas que fueron sorprendidas por los disparos indiscriminados de los ‘paras’ que las mataron sin mediar palabra. Una vez se cercioraron de que las víctimas estaban muertas, huyeron del sitio en un carro.
18 de mayo de 2002 Barrio Atalaya, Cúcuta Los hechos ocurrieron en un restaurante conocido como ‘Natilan’, en la primera etapa de la ciudadela Juan Atalaya en la ciudad de Cúcuta. Allí llegaron los paramilitares del Frente Fronteras por órdenes de Edson Rozo Torres, conocido con el alias de ‘Teniente Rozo’ y asesinaron a cuatro hombres que se encontraban en el restaurante. Según los desmovilizados las víctimas estaban extorsionando a comerciantes de la zona, pero las investigaciones de la Fiscalía no confirmaron esta información.

 

Aunque en algunos casos de desplazamiento, los desmovilizados han dicho que las víctimas de estas masacres tenían una supuesta vinculación con la subversión. La Fiscalía ha desmentido esas versiones, asegurando que dicho vínculo es inexistente y la mayoría eran civiles.

 

CONCLUSIONES

 

Gracias a esta investigación concluimos que, en el caso de las acciones paramilitares, el Estado colombiano dejó sin amparo a la población civil de la región de Norte de Santander. La cual se vio en la obligación de desplazarse a la capital del departamento buscando proteger la vida y en busca de la tranquilidad que ya era imposible encontrar en el campo.

 

La acumulación histórica de violencia, impunidad, desplazamiento forzado y precaria respuesta del Estado, contribuyeron a gestar una crisis humanitaria cuyas dimensiones, repercusiones y alcances confirman que el desplazamiento forzado constituye un “orden de cosas inconstitucional”, en la medida en que la administración pública no puede (o no quiere) resolver esta crisis en términos integrales, como es su responsabilidad.

 

El holocausto vivido el Norte de Santander para la época de los hechos, quedó enmarcado por tres fenómenos imperantes: 1) La situación crónica de violación de derechos humanos y ausencia del Estado en la aplicación de justicia. 2) Las graves infracciones al derecho internacional humanitario por parte de los grupos armados irregulares. 3) Nuevas formas de agresión y control a la población civil como el confinamiento y retornos sin garantías.

 

En Cúcuta confluyen gran parte  de los componentes de una crisis humanitaria. En el departamento de Norte de Santander y en regiones vecinas que expulsan población desplazada hay acciones sistemáticas contra la población civil que se mantienen por decisión de los grupos armados, ante la incapacidad del Estado para garantizar la protección de la gente. Los niveles de atención son precarios, limitados y no garantizan el restablecimiento de derechos fundamentales vulnerados.

 

La administración local no cuenta con recursos suficientes para atender la demanda de poblaciones en situación de alta vulnerabilidad y ni siquiera se ofrece información precisa sobre la inversión social que destinan las entidades de gobierno nacional, local y regional para población en situación de desplazamiento.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Vicepresidencia de la República. Observatorio de los Derechos Humanos y DIH. Panorama actual del Norte de Santander. Bogotá, 2002. SALAZAR J. Carlos Augusto, La explotación y colonización petrolera: El genocidio contra los indígenas Barí. En: Revista Etnias y Políticas. Colonización petrolera: Desangre de los pueblos indígenas. Bogotá. Diciembre de 2005. YEPEZ Fredy. Catatumbo. Drama de Desplazados. Ediciones cambio de siglo. Mérida Venezuela. 2000 Ficha técnica de situación humanitaria departamento de Norte de Santander (Catatumbo) sala de situación humanitaria febrero de 2005 y 2006. Naciones unidas Colombia EL DERECHO PATAS ARRIBA Y UNA HISTORIA SIN DERECHO. Derecho a la educación, conflicto y desplazamiento en Cúcuta. FUNPROCEP. 2004. Bucaramanga Colombia.
  1. Norte de Santander ha sido la cuna de varios personajes ilustres del país, entre ellos Francisco de Paula Santander (Precursor de la Independencia), Camilo Daza (Precursor de la aviación), Virgilio Barco (Ex Presidente de la República) y José Eusebio Caro (importante literario y fundador del Partido Conservador), Rafael García Herreros (Fundador del Minuto de Dios) y Fabiola Zuluaga (La mejor tenista del país)

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